
Éste es el típico Mercado de la Boquería, en las Ramblas de Barcelona. Siempre que voy a Catalunya disfruto de la gastronomía local y de la agradable y acogedora forma de ser de los catalanes.
Además de las calçotadas habituales en estas fechas, en Barcelona y alrededores está ya iniciada la temporada de setas, sobre todo de níscalos (Rovellons en catalán) y boletos (Bolets en catalán, pero utlizado para nombrar a las setas de forma genérica).
Como toda tradición, mucha gente recoge setas de forma particular; pero la máxima expresión de la pasión por los Bolets se ve en mercados como éste, en el que las setas ocupan gran parte de los mostradores de los puestos.
Los roballons, bien hechos (sobre todo los pequeñitos), son un plato imprescindible en este momento en todo el país.
El níscalo (Lactarius deliciosus L. Gray) es un basidiomicete comestible muy extendido en España. Su presencia está muy asociada a los bosques de coníferas (en España, evidentemente, sobre todo a pinares) dado que tienden a formar asociaciones micorrizógenas sobre todo con especies del género Pinus. También suele aparecer bajo el matorral circundante (jaras, tomillos, etc.).

Es una especie muy común e indiferente edáfica. Y muy sabrosa.