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27 de diciembre de 2009

Berlín desde el Fernsehturm

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Los amigos Marx y Engels miran paternalmente al este de Berlín. Allí han puesto sus esperanzas, es posible que en este lugar se cree una nueva sociedad del bienestar, una innovadora forma de vivir en la que todos seamos iguales y las diferencias sociales y económicas no existan. Pero la cosa no les sale bien (bueno, no a ellos, a los que pusieron en marcha sus teorías), y lo que termina creándose es un estadillo totalitario cuyos límites son algunos barrios de una de las ciudades más importantes del mundo, Berlín.

La gente que vive en este sitio, el Berlín Este, empieza a darse cuenta de que no es oro todo lo que reluce y comienza a trasladarse en masa al Berlín Oeste donde las semillas del capitalismo han sido cuidadosamente plantadas por americanos, franceses e ingleses, que se repartieron la ciudad cual botín después de la segunda guerra mundial.

Como esto no puede seguir así, los poderes públicos, siempre buscando la solución menos dolorosa, crean un muro de separación. Sencillo y práctico. Mejor que no nos vean y que no les veamos. Y mejor que los nuestros no salgan y los suyos no entren, vamos, hombre.

Sin embargo parece que a los otros les va bien y a los nuestros, no tanto. Hay que hacer algo para sobresalir, hay que hacer algo para que, pese a que el muro no les deja ver nuestro paraíso, ellos puedan valorar lo que somos y a donde podemos llegar. Construiremos una torre, una torre muy alta, la más alta de Europa, que se pueda ver desde cualquier punto de la ciudad. Esa torre alargada servirá de barrera mental, ocultaremos nuestro fracaso elevándonos hasta donde nadie pueda alcanzarnos.

P1170992 Han pasado muchos años desde entonces. La Torre de la Televisión, el Fernsehturm, sigue dominando la ciudad desde cualquier punto. Allá donde vayas en Berlín puedes volverte, confiado, pues a tu espalda sigue estando la Torre como símbolo de una ciudad maravillosa donde para ascender a uno de los símbolos de un pasado aterrador hay que pagar 10 euros y esperar a que te avisen con SMS para poder subir hasta los doscientos y pico metros del total de 365 con los que cuenta la Torre.

Allí, hay un restaurante giratorio, una tienda de recuerdos y mucha gente viendo Berlín. Sin duda es irónico, el símbolo del bienestar comunista inaugurado en 1969 convertido en símbolo de la versión turística del capitalismo moderno. Para narrar su historia me dejo llevar por el Centro Alemán de Información (www.alemaniaparati.diplo.de/)

P1180056El 3 de octubre de 1969 la inauguración de la torre de televisión después de 48 meses de obras -una mezcla, en aquella época, de destreza ingenieril y megalomanía socialista- servía de marco para las celebraciones por los dos decenios de vida de la (ahora extinta) RDA. Entonces nadie presagió que la tecnología le ganaría la carrera a la política.

El emplazamiento fue arduamente discutido hasta que Walter Ulbricht, -jefe de Estado de la RDA- y la comisión constructora se decidieron por levantar la torre en el centro de la Alexanderplatz. Después seguirían las discusiones, pero por la autoría arquitectónica de la estructura, que, sucintamente, se debe a un trabajo colectivo.

Lo que no fue tema de discusión era que su forma debía recordar a los satélites soviéticos Sputnik, es decir, hacer alusión a la carrera espacial en la que llevarían la delantera el bloque socialista. De hecho, se llegó a pensar que la esfera irradiara luces rojas. Y también, de este periodo data su primer mote: la torre de «San Walter» en alusión al sr. Ulbricht.

Su costo, eso sí, no fue ningún orgullo: 200 millones de marcos alemanes (de la RDA), seis veces el presupuesto inicial que se había calculado, en parte porque muchas de sus piezas provinieron del extranjero (las ventanas térmicas de Bélgica, los aparatos climáticos de Suecia etc.).

El Tele-Café, a doscientos metros de altura, se convirtió pronto en uno de los restaurantes más deseados por los ciudadanos de ese lado del muro, en donde por 2.55 marcos se podía degustar una sopa de tortuga, acompañada de una Club-Cola (1.65 marcos de entonces). Al menos si la torre se derrumbaba uno caería en el lado occidental -y sin necesidad de trepar ningún muro-, decían los más chistosos.”

En subir no se tarda nada, el ascensor va mostrando los metros de altura y agradables guías te comentan cosas en un alemán que, al menos nosotros, no entendemos. El piso del metro 203 está animado, hay mucha gente mirando desde los ventanales. Berlín está a tu disposición.

P1180396Justo al lado de la Torre se encuentra el llamado Ayuntamiento Rojo (Rothes Rathaus), cuya silueta de color ladrillo antecede al comienzo de dos joyas del antiguo Berlín Este, a su derecha, Nikolai Viertel, un artificial pueblo medieval en medio de las áridas calles berlinesas.

P1180334Artificial porque se creó en 1987, momento en el que el Berlín comunista trató de traer el turismo extranjero recreando las calles cercanas a la única Iglesia medieval que sigue en pie, la de San Nicolás.

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Y a la izquierda del Ayuntamiento Rojo la mismísima “Alex”, como llaman los berlineses a Alexander Platz. En el centro, el reloj universal de Erich John, de 1969, fuente de la amistad de todos los pueblos. Alrededor, una enorme cantidad de gente pasea, ríe, corre.

P1180402 Los tranvías amarillos pasan por medio de la plaza, allá donde los berlineses del Este se manifestaron días antes de la caída del muro en contra del comunismo.

P1180067 El Zar Alejandro I dio nombre a la plaza en 1805 si bien la guerra y la austeridad del Berlín Oriental dieron al traste con la belleza de la plaza que, en cualquier caso, mantiene un encanto difícil de explicar.

Alexanderplatz se encuentra en el Distrito de Mitte, el centro de la ciudad (que es lo que significa Mitte). Después de la segunda guerra mundial este barrio, que es el que actualmente atrae al mayo número de visitantes de la ciudad, quedó en el lado Oeste y con él, la gran parte de los edificios y lugares emblemáticos del actual Berlín, Alexanderplatz incluida.

De hecho, la Isla de los Museos, Berliner Dom, la Puerta de Brandenburgo, GendarmenMarkt, la Universidad, Postdammer Platz o el mismo Reichstag quedaron en esta parte del muro (del que quedan aquí y allá restos, cuando no han sido aprovechados para ser vendidas a trocitos en cualquier tienda de recuerdos de la ciudad).

P1180386En esta foto de aquí al lado, la gran calle de la izquierda, Under der Linden (Bajo los Tilos) une la catedral de Berlín (Berliner Dom) al principio con la mismísima Puerta de Brandenburgo al final, con la que se inicia el gran Parque de Tiergarten.

En medio de la fotografía, el río Spree cruza el Distrito de Mitte.

Estos son los puntos fuertes de la visita a Berlín, desde luego. Tiergarten es un parque enorme por el que, la menos en el crudo invierno que hemos vivido, no sirve de mucho para pasear, pero se a ciencia cierta que la primavera y el verano atraen a tantos berlineses a sus caminos que se convierte en el lugar al que hay que ir.

P1170740 En medio de Tiergarten, la Columna de la Victoria, la Niké en lo alto de Siegessäule, la columna que conmemora la victoria prusiana sobre diferentes enemigos en el XIX (Dinamarca, Austria, Francia…).

P1170695 A los lados de Tiergarten sobrevuelan dos cúpulas, a cual más extraordinaria. La primera, la cúpula de cristal de Norman Foster, imponente y solemne del Reichstag, el Parlamento alemán, de 1894 y destruido en la guerra para ser recuperado recientemente y convertido en el Parlamento más visitado del mundo. La visita a la cúpula es extraordinariamente interesante, audioguía gratuita incluida.

P1180329 La otra gran cúpula es la de Postdammer Platz, el corazón del Berlín de los años 20, que quedó arrasado en la guerra y del que sólo quedan los restos del GrandHotel Esplanade de 1911 que se exponen en el impresionante Sony Center, una inmensa carpa en la que las luces y el agua juegan un papel fundamental para asombrar al personal.

Restos del muro se pueden observar aquí, una de las zonas más pobres del Berlín Oriental y más espectaculares del Berlín de 2009.

Entre las dos cúpulas, paseando bajo el frío de diciembre, accedemos al Monumento al Holocausto, 2700 estelas de piedra de diferentes alturas que diseñadas por Peter Eisenman provocan una sensación desasosegante en quien recorre los caminos entre las grises losas.

P1180081 Y muy cerca, el otro símbolo de la ciudad, la Puerta de Brandenburgo, de 1788 y coronada por una cuadriga que ya ha hecho algún que otro viaje al extranjero (Napoleón se la llevó a París cuando conquistó Berlín).

La Puerta se ha convertido en el símbolo de la reunificación y cruzar sus enormes columnas al estilo ateniense supone un privilegio que mucha gente no es capaz de valorar. Es la única que queda de las varias puertas similares que se construyeron en Berlín en la época.

P1170669 Pero recuerdo que todo esto comenzó en lo alto de la Fernsehturm. Desde allí volvemos a la más importante de las calles berlinesas, Under der Linden, paseo de tilos ya plantados en el siglo XVIII que a su vez se cruza con otras calles igualmente interesantes de Berlín, como Friedrichstrasse, tradicional calle de compras que va a parar al mismísimo P1180103Check Point Charlie. Se trata del tradicional lugar donde se realizaba el cruce entre los sectores americano y soviético “YOU ARE LEAVING THE AMERCIAN SECTOR” ha pasado de ser un aviso a convertirse en postal, pegatina o cartel en otra de esas ironías que tan frecuentemente  se dan en Berlín. ¿Porqué no hacerse una foto con los oficiales americanos que hacen el paripé hoy en día en el puesto? ¿O porqué no dejarte sellar el pasaporte por el soldado ruso correspondiente?

Es lo que hay, mezclando churras con merinas y haciendo de la visita a Berlín algo inolvidable. Como lo es la visita a la encantadora GendarmenMarkt una bellísima plaza con las catedrales francesa y alemana luchando en pos de la mirada del visitante. Se ve bien desde la Fernsehturm.

P1180395 Volvemos hasta Under der Linden para dar con nuestros pies en el resto de iconos del Berlín actual: la catedral y la Isla de los Museos. La Catedral protestante levanta su neobarroca fachada en el comienzo de la Isla de los Museos. P1180363Construida en 1905 quedó muy dañada en la guerra y aunque a mucha gente su estilo le parezca cargado y asfixiante creo sinceramente que le da un aire especial a esta zona de Berlín, la más céntrica.

Y, como decía, la Berliner Dom sirve de invitación de entrada para la famosa Isla de los Museos, a la que dedicaré sucesivas entradas pues la cantidad de maravillas por minuto que guarda en el interior de sus vetustos edificios no es comparable con nada que hayamos visto hasta la fecha.

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Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999, Museuminsel, la Isla de los Museos, es un sitio maravilloso. En él se reúnen los clásicos Museos de Pérgamo (con el Altar de Pérgamo o la Puerta de Ishtar), Altes Museum (con el busto de César en bronce), Bode Museum (con piezas bizantinas), Altes Nationalgallery y recientemente re-inaugurado el Neues Museum con el célebre busto de Nefertiti como reclamo.

A ello nos dedicamos varios días. El contraste entre las zonas berlinesas que se pueden vislumbrar desde la Fernsehturm es muy llamativo, el apagado Berlín Este contra el novecentesco Mitte, mientras tranvías, trenes, metros y bicicletas hacen caso a los ampleman de los semáforos. La verdad es que la visita a Berlín es para contarla.

13 de agosto de 2008

La Expo de Zaragoza 2008

DSCN0268Día de colas en la Expo del Agua. Día de calor y de diversión, de satisfacción y de grandes decepciones. La Expo 2008 de Zaragoza es un espectáculo, sin lugar a dudas, pero todo depende de las entradas que hayas comprado para el mismo. Este lunes, por fin, estuvimos en la Expo de Zaragoza. Me había tocado ir de forma recurrente por motivos de trabajo en fechas recientes, pero tenía ganas de vivirlo en directo.

Y qué mejor que el AVE para acercarnos a la nueva estación de Zaragoza Delicias que tan bien ha quedado y tan cerca pilla del recinto de Expo.

Ya desde el principio destacan las enormes colas para el acceso a la Exposición Internacional (que no Universal). Gente venida de muchos lugares de España y del extranjero hacen obediente fila en cualquiera de las muchas taquillas. Tras el paso de los controles de seguridad, comienza el juego de ver lo que puedas de la Expo en el tiempo que tengas asignado. No se puede ver todo, salvo que vayas con el billete de tres días.

Nosotros íbamos con el de un día, por lo que hubimos de seleccionar con cuidado qué ver y cómo. Pero de los planes a la realidad, hay un trecho: muchos de nuestros objetivos se demostraron incumplibles, empezando por la futilidad del Fast Pass o Entrada Rápida. Sólo pudimos hacer uso de ella una vez (al menos, uso de ella para algo útil). De nuevo, una ingente cantidad de personas esperaba delante de los kioscos donde conseguir tu pase rápido. Nos hicimos con el pase al Aquarium Fluvial sobre las 12:15, lo que impidió disfrutar de la cabalgata del despertar de la serpiente del Circle du Soleil. Bueno, tampoco hay que ponerse negativo.

DSCN0249 El recinto es espectacular, no sólo bonito, sino funcional, sorprendente, llamativo. El ambiente es alegre. Es verdad que se echa de menos algo de animación por las calles pero lo resuelve la gran cantidad de gente y los pequeños espectáculos que de vez en cuando suceden a las puertas de cada pabellón.

Una buena idea es el reparto de pabellones en edificios temáticos de forma que se evite la megalomaníaca distribución de, por ejemplo, la Expo de Sevilla de 1992. Es cierto que muchos de los países traen una pequeña oficina de turismo con algún matiz reservado al agua, enfocando desde un punto de vista de venta propia la actividad o exposición que incluyen. Otros, ni eso.

La verdad es que decepciona entrar en pabellones como el de La India o el de Vietnam que son meras tiendas sacadas de un rastrillo. No decepcionan tanto, sin embargo, los pabellones de África Subsahariana o de América Latina, meras recopilaciones de reducidos espacios expositivos a mayor gloria de cada país que, sin recursos, se ve avocado al minimalismo de la anécdota y la tienda.

DSCN0232Pero la Expo reserva muchas sorpresas al visitante que merece la pena probar. Desde luego, de alguna manera se consigue que el visitante se quede con la idea del esfuerzo que se está haciendo en todo el mundo por tener al agua como aspecto fundamental del las políticas públicas.

Es cierto que es un discurso manido y muy utilizado por políticos y gestores a los que realmente les importa poco todo esto de la sostenibilidad ambiental. Pero la idea queda, aún con sus matizaciones. La Expo fluye, nunca mejor dicho, a través de conceptos como mejores técnicas en riego, depuración, suministro, tratamiento.. o bien en el respeto a lo que el agua y, por ende, al medio ambiente, representan.

Cómo sólo pudimos ver algunos pabellones (y muchos de ellos, no precisamente los mejores), nuestra visión es necesariamente parcial, pero válida. Entre los pabellones que hacen mención a esfuerzos en el ámbito tecnológico destacan Holanda, Dinamarca o Bélgica. Muchos otros se dedican a comentar cuál ha sido su relación con el agua desde el principio de su historia, como es el caso de Italia o Grecia. En otros casos, abordan el tema desde un punto de vista casi hagiográfico: todos los esfuerzos para mejorar las técnicas de depuración, suministro o distribución se deben a la actuación del líder de la comunidad, caso de Libia o Tailandia. Otros hacen mención, precisamente, a la carencia de agua, como es el caso de Qatar. Algunos pabellones, como el de Angola, presentan un original acercamiento al agua desde la cultura de sus pobladores.

En otros casos, se traen piezas de interés arqueológico o artístico como modo de atracción de visitantes. Egipto ha traído algunas preciosas piezas (sobre todo, algunas barcas funerarias delicadísimas) o la Santa Sede, que cuenta con algún Greco y hasta un Goya. Muchos de los pabellones se dedican a publicitar sus posibilidades de turismo, centrados en lo que el agua les proporciona: es el caso del Delta del Danubio en Rumanía o el propio archipiélago en el Pabellón de Filipinas.

DSCN0248 Desde el principio asumimos que algunos pabellones iban a ser imposibles de ver. Los pabellones de España, Aragón, Alemania, Japón o Kuwait estaban vedados por colas infinitas y accesos imposibles. Uno de los que peor lo tenía era el Aquarium Fluvial, el más grande acuario basado en ríos de toda Europa. Ahí hubo suerte, previo Fast Pass.

El Aquarium seguirá después de la Expo. Esa, junto con la afluencia de público, es la excusa que buscan para la nula información que te proporcionan en el mismo. Las colas de espera son inmensas. El acuario parte de una buena idea: casi todos los que existen están basados en las impresionantes y coloridas poblaciones de los arrecifes de coral, el Caribe o el Mar Rojo. En otros, como el de La Coruña o el de Barcelona, se centran en especies marinas del Atlántico o del Mediterráneo. En este caso, es un acuario dedicado a los grandes ríos del mundo, uno por continente: el Nilo, el Amazonas, el Mekong, el Murray-Darling y, esto, el Ebro. Se comprende por ser Zaragoza y tal, pero desde luego es sorprendente.

El aquarium, aún en fase de implantación real, está bien (carencia de información excluida). Hay especies sorprendentes como los saltarines del fango africanos, el esturión europeo, el Arapaima amazónico o los cangrejos de río azules de Australia. Lástima que no dejen hacer fotos.

DSCN0229Algunas empresas patrocinadoras han instalado pabellones sorprendentes en Expo Zaragoza. Destacan el de Acciona y el de Grundfos. En el primero, no sé cómo diablos lo han hecho, consiguen que en un área enorme según pises el suelo se abran mediante juegos de luz, caminos de agua, o de plantas, o de insectos.... para todo el que esté en ese momento en el pabellón. Es, desde luego, divertido.

En el de Grundfos, fabricante de bombas de agua, se proyecta un cortometraje en 3D, con sus gafitas y todo, sobre el ciclo de una gota de agua, desde la tormenta en la que cae hasta la ducha en la que se utiliza. Curioso, sobre todo ante la imposibilidad de ver el 4D del Pabellón de Kuwait.

DSCN0272Son quizá los pabellones propios de la Expo del Agua, los de las Plazas Temáticas como Sed, Oikos, Agua Extrema, etc, así como los más representativos de la Expo, como el Pabellón Puente o la Torre del Agua los que más llaman la atención, al menos estéticamente. Nosotros visitamos a conciencia la Torre del Agua , es decir, subimos sus 30 pisos.

Es un edificio que impresiona, potente, enorme, estéticamente impactante, sobre todo porque toma la forma de una gota de agua. Es el edificio más visible de la Expo de Zaragoza.

Su gran volumen, acristalado y transparente, destaca desde lejos y realza la sensación que tiene el visitante desde el interior.

Ha sido construido para mayor gloria de la escultura que guarda en su interior, Splash.  Como pasa en la mayor parte de pabellones, las exposiciones de Agua para la vida y otras con las que cuenta el edificio, pasan desapercibidas. La intención de casi todos los visitantes es subir los 30 pisos por las rampas que ascienden por la parte más exterior de la Torre, dejando un luminoso espacio central en el que se encuentra la escultura.

DSCN0280 Mientras los visitantes ascienden al edificio pueden ver una gota que se divide en infinitas gotas más pequeñas que salpican. Esta escultura, diseñada por Pere Gifre, tiene un tamaño monumental y todo el mundo se queda boquiabierto mirando los muchos matices que ofrece la obra.

Con todo, el Dossier de Prensa ofrece esta explicación: "Splash representa el momento dinámico en el que las fuerzas que actúan sobre una gota la dividen en una infinidad de gotas más
pequeñas que salpican.

En el diseño y la ejecución de Splash se combinan arte, medios de comunicación, ciencia, ingeniería y tecnología.

La forma de esta obra se elaboró utilizando programas informáticos de modelado avanzado que permite predecir y recrear la compleja geometría de la dinámica de fluidos. Splash representa el agua como fuerza, energía y posibilidad de vida, incluso a una escala tan pequeña como la de una insignificante gota."

DSCN0283Agotados tras el esfuerzo de la subida tomamos algo en el Nube-Bar, la cafetería que se ubica en el último piso de la Torre.

Nuestra visita a la Expo contiuó. Pudimos visitar muchos pabellones y ver espectáculos callejeros, si bien nos perdimos algunos tan famosos como el Hombre Vertiente por aforo completo o la Cabalgata del Circle du Soleil por coincidirnos con la vista al Aquarium.

La Expo tiene toda la pinta de ser un éxito. Para ser lunes, la afluencia de público era enorme. Los bocadillos ya estaban agotados en muchos kioskos a las 13:30 (tuvimos que comer en el suelo). Los pabellones estaban a rebosar. Por hacerte una simple foto graciosa enmarcada en un sello en el pabellón de Correos había que esperar casi una hora. Pero el ambiente del recinto nos ganó y convenció.

DSCN0214Con un pase de tres días hubiéramos podido ver todo. Pero nos bastó con este día 11 de agosto para recrearnos en el "mayor espectáculo del agua en la Tierra" y en sentirnos orgullosos de lo que podemos organizar en nuestro país. 

El objetivo de sensibilizar y divulgar las necesidades que nuestra sociedad tiene para con el agua tiende a pasar desapercibido entre espectáculos callejeros, emisiones en 3D o filas interminables. Pero algo queda, retazos de textos, una idea que subrepticiamente quedará en los visitantes,el agua no es un tema baladí.

Aunque la mascota Fluvi (con quien por supuesto nos hicimos una foto, ésta de aquí al lado) parezca reducirlo a mero entretenimiento.

17 de mayo de 2008

Que no son gigantes, sino molinos de viento

P1090620En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero:

—La ventura va guiando nuestras cosas mejor  de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer, que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.

—¿Qué gigantes? —dijo Sancho Panza.

—Aquellos que allí ves —respondió su amo—, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.

—Mire vuestra merced —respondió Sancho— que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.

—Bien parece —respondió don Quijote— que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

P1090616Treinta o cuarenta molinos, dice Don Quijote. El abandono de los molinos de viento supuso a mediados del siglo XX la práctica desaparición de estos iconos manchegos. En el Castillo de Consuegra, en Toledo, hay una curiosa sala que recoge los carteles de las Fiestas de la Rosa del Azafrán (dentro de unas inefables Jornadas de Exaltación Manchega) entre las que destaca ésta de 1969. En ella se ven a los pocos molinos de Consuegra no ya abandonados, sino deteriorados, destruidos, olvidados.

Aunque molinos de mano se conocen desde la prehistoria, los molinos de viento manchegos tal y como los entendemos parece que se construyeron en el siglo XVI. Dice la bibliografía que se fabricaron a raíz de una impresionante sequía que asoló España en la primera mitad del Siglo XVI. Se extendieron y tuvieron su apogeo en siglos posteriores y su declive vino con la aparición de las fábricas de harina. Lo primero que dejaron de fabricar fue la harina para el pan. Aún así, las conocidas gachas manchegas seguían necesitando harina de almorta. La molturación de piensos para el ganado también ocupó el tiempo de los molinos. A mediados de los años cincuenta dejaron de funcionar, quedando hoy la molienda sólo para fiestas o momentos de celebración.

P1090569Como los de la Fiesta de la Rosa del Azafrán. Consuegra (nombre procedente de la Consaburum romana) es un típico pueblecito manchego con sus casas encaladas y calles estrechas. Sólo que Consuegra cuenta con dos atractores turísticos de primer orden: un castillo bastante bien restaurado y un conjunto de molinos espectacular. Hay otros sitios con molinos: Madridejos, Herencia, Campo de Criptana... pero los molinos de Consuegra están sobre la montaña, ofreciendo un paisaje ciertamente impactante.

Llegaron a ser trece los molinos que coronaban el denominado Cerro Calderico, conservándose hoy en día 11.Todos tienen nombres. "Sancho" posee toda la maquinaria del siglo XVI en óptimo estado para su funcionamiento.

Una vez al año, se abren sus ventanas, se orientan las aspas y la maquinaria vuelve a mover la enorme piedra que tritura el grano para convertirlo en harina.

Según la guía turística, el molino denominado "Caballero del Verde Gabán" conserva ediciones del Quijote en diversos idiomas, el "Bolero" acoge a la oficina de turismo y el "Espartero" ha sido restaurado por la Escuela Taller de Consuegra que tiene allí una muestra de trabajos.

Muchos parecen cerrados a cal y canto. He leído en alguna parte que quieren convertir algunos en casas rurales, lo que no sería mala idea. En lo alto de una de las aspas canta una alondra. Hay aspas rotas, posiblemente por el viento, quedando en la cuneta del camino a modo de abandonado apero de labranza.

P1090593Hay mucha gente alrededor, está claro que son referentes turísticos. El castillo también, por supuesto. Pero es la vista de los antiguos molinos lo que mueve a la gente a acercarse a Consuegra. Nosotros también subimos a Cerro Calderico a ver la preciosa estampa molinera.

Los molinos manchegos son altos y cilíndricos terminados en una cubierta cónica construida en un principio de paja, más tarde de madera y ahora de zinc. Por un lado de la llamada caperuza, por un agujero asoma el eje en el que se sujetan las aspas, generalmente de álamo.

P1090558De acuerdo con la bibliografía, "el molino manchego suele tener tres plantas: silo, en el que se encuentra la escalera de caracol de acceso a otras plantas y en el que antiguamente los molineros dejaban las mulas; camareta, estancia media donde se efectúa la limpieza del grano y en la que se guardan los lienzos de las aspas y los utensilios de la molienda y el moledero o habitación de las piedras, que alberga en la parte superior la maquinaria y deja abrir a su alrededor los ventanillos a través de los cuales entra el viento, único motor que pone en funcionamiento todo un engranaje de piezas que, engrasadas con sebo animal, no tienen un funcionamiento autónomo, sino que dependen unas de otras."

Allá donde viento y altura era favorable, se construyeron conjuntos de molinos que ahora marcan el paisaje manchego y sirven de símbolo para una región tan diversa y bella como La Mancha.

P1090567 Desde el castillo, y como contrapunto, es fácil observar otros campos de molinos, esta vez modernos y generadores de energía y de impacto visual. Los aerogeneradores que se extienden por nuestro país prometen convertirse en otro icono, esta vez de la modernidad, del impacto ambiental global positivo... pero también del impacto local ambiental negativo.

4 de febrero de 2008

A la zamorana

La muy noble y muy leal ciudad de Zamora. No tiene asociado, desde luego, el carácter de destino tursítico de otras localidades castellano-leonesas, como Salamanca o Segovia y sin embargo nos apeteció pasarnos por alli a ver algunas de las cosas más bonitas que guarda la ciudad.

Si, también aprovechamos para hacer compras pues realmente las rebajas no son un mero cuento en Zamora, al menos comparado con las de Madrid. Pero luego nos quedó mucho tiempo para recorrer una de las ciudades que más tesoros románicos guarda en su término, además de un museo arqueológico que podría ser la envidia de muchos museos más grandes o conocidos.

Zamora cuenta también con unos paisajes preciosos, muchos de ellos enmarcados por el curso del río Duero que cruza la ciudad y le insufla ese espíritu que sólo un gran río puede conceder. El Duero ofrece muchas posibilidades a Zamora.

No sólo se mantienen las Aceñas de Olivares, un conjunto de molinos situados en la parte Oeste de la ciudad, en la orilla del Duero desde al menos 1082 y que llegaron a ser siete. A mediados del siglo XII fueron donadas al Cabildo por el rey Alfonso VII y a finales del siglo XX se convirtieron en un Centro de Interpretación que desgraciadamente no pudimos visitar (y es que los horarios de visita en Zamora son un misterio).

Pero el Duero también guarda tesoros naturales incluso a su paso por una gran urbe. En mitad del cauce algunos ánades reales y zampullines compartían plaza con un Cormorán Grande (Phalacrocorax carbo) que secaba sus alas extendidas como las anhingas americanas, de las que es pariente más bien cercano.

Zamora es una ciudad para pasear. Cerca del río o por sus calles, atestadas a primera y a última hora y vacías a mediodía. Numerosos edificios antiguos comparten espacio con las iglesias románicas, cuestas de pendientes imposibles y ventanales de colores apagados.

La ciudad cuenta con varias rutas, destacando por supuesto la de las Iglesias románicas. Hay muchas, es denominada la Ciudad-Museo del Románico.

Según la web del Ayuntamiento, el casco antiguo alberga una veintena de iglesias de este estilo arquitectónico, de las que aproximadamente la mitad conservan su estructura primitiva casi íntegramente. Hemos hecho una brevísima selección y nos hemos quedado con tres de ellas (catedral aparte).

La primera es la Iglesia de San Cipriano,que no es de las más bonitas y que encima se nota mucho que está restaurada. Es la de la foto de arriba. Una sóla nave con triple cabecera. Pero lo más interesante son los releves que aparecen en su pared Sur.

Allí, embutidas en la piedra, se conservan figuras esculpidas en el templo primitivo como una sirena, el herrero Bermudo trabajando un yunque, un San Pedro con bonetey llaves, un crismón o un monstruo con numerosas cabezas (salvo la sirena, todas ellas en la foto). Restos de ajedrezado en los aleros de la iglesia románica completan el conjunto.

Esta iglesia está al lado de la nueva Biblioteca y en un alto donde se observa el nuevo Museo y una perspectiva preciosa de la ciudad, a la que contribuyen los numerosos nidos de cigueña blanca ya ocupados por las zancudas que se preparan para la época de cría.

Las cigueñas tienen suerte en Zamora. Sus nidos ocupan los tejados de muchas iglesias y palacios antiguos. Incluso en las plazas más importantes (como aquella que homenajea al caudillo lusiano Viriato) las cigueñas campan a sus anchas.

Otra Iglesia en la que merece la pena pararse un rato es la Iglesia de Santa María Magdalena. Según las guías de la ciudad, es una iglesia construida entre los siglos XII y XIII, de estilo románico tardío.

Se trata de un templo de una sola nave, de esbeltas proporciones, tramo recto y ábside semicircular. Destaca su ábside y sobre todo la portada de su fachada meridional que se halla bajo un rosetón y está formada por cinco arquivoltas.

Esta es la definición detallada de la guía. La información que aparecía en el panel informativo era todavía más compleja. Y entonces aparece una señora mayor (ya de edad, dirían mis abuelos) y nos sorprende preguntándonos si habíamos visto al obispo en la tercera arquivolta.

Y allí estaba. La decoración es muy llamativa y, al estilo de la rana de Salamanca, escondida se hallaba la figura ladeada de un obispo. En la tercera arquivolta. Por fin conseguimos saber con claridad qué leches era una arquivolta. Desde luego, no se me ocurriría poner un cartel explicativo sobre las encinas contando especificaciones de fisiología vegetal.

Cuánta información de nivel avanzado complica la asunción de información mínima de interés para los no profesionales. Agradecimos el gesto a la anciana, no así un otra pareja que salió huyendo por si les pasaba algo debía ser.


Otra iglesia encantadora, situada muy cerca del río Duero, es una iglesita del siglo XII denominada Iglesia de Santigo de los Caballeros. Y es que tiene historia que contar.

Bueno, si, es una Iglesia de planta rectangular, de reducidas dimensiones y ábside semicircular cubierto con bóveda de horno, con una ventana saetera en el centro (ésa es la que más llama nuestra atención).

Pero sobre todo es famosa porque se cree que aquí fue armado el mismísimo Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. Dice el romance antiguo;

—¡Afuera, afuera, Rodrigo, - el soberbio castellano! Acordársete debría - de aquel buen tiempo pasado que te armaron caballero - en el altar de Santiago, cuando el rey fue tu padrino, - tú, Rodrigo, el ahijado; mi padre te dio las armas, - mi madre te dio el caballo, yo te calcé espuela de oro - porque fueses más honrado; pensando casar contigo, - ¡no lo quiso mi pecado!, casástete con Jimena, - hija del conde Lozano; con ella hubiste dineros, - conmigo hubieras estados; dejaste hija de rey - por tomar la de un vasallo.

Es curioso como habiendo leído (devorado) "El Cid" de José Luis Corral, no logre recordar si este dato aparece en tan excepcional novela. En cualquier caso, sea real o sea leyenda, esta iglesia apartada del núcleo principal y cercana a la muralla tiene un encanto muy especial. E imaginar y soñar es bien barato.

Otras dos sorpresas nos deparaba todavía la ciudad. La primera, dentro de la Catedral. Ésta es pequeña pero espectacular. Es también románica y del siglo XII; se sitúa en el extremo del casco antiguo de la ciudad. Tiene tres naves, una robusta torre (véase la foto del inicio) y una cúpula de estilo bizantino muy característica.

La sobria ornamentación de la cara Sur, dice el folleto, muestra analogías con el Maestro Mateo, el constructor original de la Catedral de Santiago de Compostela.

Pues bien, recorriendo sus salas nos encontramos con algo verdaderamente sorprendente. Nos encontrábamos en la Capilla de San Juan, donde se encuentra un espectactular y gótico enterramiento, la cripta del Doctor Juan de Grado. Enfrente, un arcosolio (un arco que alberga un sepulcro abierto en la pared).

Pues bien, en su interior se hallaron en unas excavaciones un conjunto de figuras (posiblemente del siglo XV) dispuestas a formar parte de alguna fachada pero que se quedaron guardadas aquí, a cobijo, evitando los efectos de la erosión, la contaminación, la lluvia o el hielo.

Son delicadas y merecen una mejor exposición. Especialmente resaltables son las de los evangelistas, realizadas con una maestría digna de figurar en las guías de la catedral (pero no es así, curiosamente).

Otra sorpresa nos depara el Museo de Zamora. El concepto museístico es innovador y aunque no llega a la excelencia del MARQ, es digno de visita y atención.

Hay piezas interesantes (no puedo evitar centrarme en el periodo ibérico y romano). Desde un brazo de bronce de una estatua militar de Septimio Severo a la recopilación de numerosas joyas y torques de tesorillos ibéricos y celtas que se han hallado en la provincia.

Nos recomendaron vívamente este Museo durante la visita a Egipto y salimos encantados. Está situado en el Palacio del Cordón (y parte de su infraestructura interior aparece resaltada en el Museo) y se completa con la cercana Iglesia de Santa Lucía, que alberga los fondos de la Institución a modo de almacén. Forman un conjunto realmente sobresaliente.

Con el tiempo muy apurado (pero que incluso nos permitió echar una ojeada a una exposición temporal sobre un artista zamorano excepcional, Castilviejo), hubimos de ver muchas salas a una velocidad mayor que la que hubiéramos deseado. Tendremos que volver, sin lugar a dudas.

Un par de apuntes, para finalizar. Uno gastronómico. Como es natural, elegimos comer en un típico restaurante zamorano y aprovechamos para pedir viandas de la tierra.

Todo a la zamorana, pedimos. Setas a la zamorana. Mollejas a la Zamorana. Y arroz a la zamorana. Todo buenísimo, excepcional presentación también.

En todos los casos, especialidades muy solicitadas en los restaurantes de Zamora. Y en todos los casos se trata de platos de origen campesino, cuyos ingredientes principales son productos cárnicos procedentes de la matanza del cerdo. Tienen un aroma y un color rojo característicos: se usa, abusivamente, el pimentón. Desde luego, una comida para recordar.

Y no quiero olvidar incluir otro romance, bien merecidamente, en esta entrada de Isla Muir dedicada a Zamora. Se trata de la historia del Portillo de la Traición, muy cercano a la Catedral y a la Iglesia de San Isidoro, y lugar en el que, de acuerdo con el romancero, aquí tuvo lugar un hecho decisivo en la mítica historia del Cerco de Zamora (Zamora no se tomó en una hora, dice el dicho popular).

En resumen, Fernando I , rey de Castilla, murió en 1065 y dejó repartido su reino entre sus hijos: Galicia para Don García, Castilla para Sancho II, León para Alfonso VI, Toro para Doña Elvira y Zamora como Reino de Doña Urraca.

Según la tradición, el Reino correspondía al hijo mayor, en este caso Don Sancho, quien naturalmente se negó a aceptar el testamento, y arrebató Galicia a Don García, haciéndole prisionero; Alfonso tuvo que huir a Toledo bajo la protección del rey moro Mamum.

Después de tomar Toro, puso cerco a Zamora, "la bien cercada", y su muralla resistió el asedio durante más de 7 meses. Las condiciones de vida se hacían muy difíciles y el hambre empezaba a hacer estragos. Ocurrió entonces que Bellido Dolfos, un gallego (probablemente) que se encontraba en Zamora, salió de la ciudad y se declaró vasallo de Don Sancho, quien le tomó bajo su protección.

Un día, con el pretexto de enseñar al Rey Don Sancho una puerta por donde entrar en Zamora y romper su cerco, se alejó con él del campamento sin más compañía. El Rey sintió una repentina necesidad y apeándose del caballo entregó su daga a Bellido Dolfos, momento que este aprovechó para hundírsela en el pecho y emprender una veloz galopada hacia el portillo que aún hoy día se denomina “de la traición”.

El Cid, que presenció la escapada desde lejos, montó precipitadamente a caballo, sin tiempo para calzarse las espuelas, pero no pudo alcanzarle. El Rey Sancho II murió poco después en el campamento, acusando de su muerte a Bellido, y los castellanos, ya sin Rey, levantaron el cerco a Zamora. El Rey Alfonso VI regresó de Toledo y después de prestar juramento ante el Cid Campeador de "no haber tenido arte ni parte en el asesinato de su hermano" tomó posesión del reino. En extremo rencoroso y vengativo, desterró al Cid Campeador. Antes había mandado atar a Bellido Dolfos a las colas de 4 caballos muriendo de esta manera descuartizado.

El Romance del Rey Sancho lo deja claro:

-¡Rey don Sancho, rey don Sancho!, no digas que no te aviso,que de dentro de Zamora un alevoso ha salido;llámase Vellido Dolfos, hijo de Dolfos Vellido,cuatro traiciones ha hecho, y con esta serán cinco.Si gran traidor fue el padre, mayor traidor es el hijo.Gritos dan en el real: -¡A don Sancho han mal herido!Muerto le ha Vellido Dolfos, ¡gran traición ha cometido!Desque le tuviera muerto, metiose por un postigo,por las calle de Zamora va dando voces y gritos:-Tiempo era, doña Urraca, de cumplir lo prometido.

31 de enero de 2008

Un piquituerto camino del Alto del León

Aquí está, en la punta de un pino silvestre, en lo más alto del camino, el GR 10, que recorre la cumbre de la Sierra de Guadarrama. Es una hembra de piquituerto (Loxia curvirostra), el maho es más colorido,de color rojizo anaranjado.

La hembra es más parecida a los individuos juveniles (como suele pasar con numerosas aves y en particular en lo fringílidos), de color gris verdosa. Los jóvenes tienen el pecho listado también.

El caso es que nuestro piquituerto está posado en lo alto de un precioso pino silvestre (Pinus sylvestris) de pequeño tamaño como suele pasar en aquellos árboles que crecen a más altura. Aquí nos encontrábamos a 1656 metros. Y allí estaba el pajarillo, uno de los fringílidos más robustos y grandes. Y sobre todo, muy llamativo: tiene el pico cruzado de una forma muy característica. De esta forma, puede abrir con relativa facilidad las piñas para acceder a los piñones de los que se alimenta.

Es por ello que es un ave asociada a los bosques de coníferas, como es el caso. Dependiendo de la cantidad de piñas disponibles habrá más o menos piquituertos, que es un ave nidificante pero muy dependiente de la disponibilidad de comida. Como estamos a finales de enero, esta hembra de piquituerto que trina en lo alto del pino está a punto de entrar en época de cría, que suel darse de febrero a abril (aunque pueden críar a lo largo del año varias veces).

Los piquituertos son nidificantes, pero su número puede aumentar mucho con la llegada de ejemplares procedentes de Pirinéos y el norte de la Península.

En la sierra de Guadarrama está muy extendido, aunque no se tan fácil de observar como otros pajarillos que tuvimos la oportunidad de ver en nuestro recorrido, como carboneros comunes (Parus major) o Colirrojos tizones (Phoenicurus ochruros).

Nuestro objetivo en esta ocasión es recorrer buena parte de la cadena superior de la sierra de Guadarrama hasta ascender a uno de sus pasos de montaña más característicos, el Alto del León (aunque durante mucho tiempo se le ha denominado Alto de los Leones).

Nuestro recorrido comienza a una altitud de unos 1000 metros. Nuestro ascenso comienza con urbanizaciones que ocupan la falda de la montaña, de "La Peñota", que así es como se llama la gran elevación que da cobijo a algunos pueblos de la sierra de Guadarrama.

Nada más comenzar el ascenso empiezan a aparecer aquí y allá numerosas matas de Cambroño (Adenocarpus hispanicus). Aunque seguramente volveré sobre él cualquier día de éstos, merece la pena detenerse un segundo en este arbusto tan característico de la zona.

Aunque ahora no esté cubierto por sus preciosas flores amarillas, el arbusto condiciona el paisaje, pues está presente desde una altura por debajo de los 1000 metros hasta llegar casi a los 1400. Es un arbusto siempreverde, una leguminosa cuya caracterísitica más renombrable es que es un endemismo de la Península ibérica.

Mientras subíamos pudimos observar otras especies vegetales de la zona. Como estamos en invierno, no es el momento ideal para hacerlo claro. Alguna Santolina rosmarinifolia, algún escaramujo (Rosa canina), en fin, no demasiados arbustos pero siendo la época en la que estamos, no era lo que estábamos buscando.

Desde luego, el árbol más presente en todo el recorrido es el Pino silvestre (Pinus sylvestris). Es un árbol espectacular. En nuestro recorrido encontramos las troncos reblanquecidos y abandonados de antiguos pinos muertos.

Otros, sin embargo, se encontraban en la plenitud, con alturas que alcanzaban los 20 metros. Su corteza, fragmentada y con un toque rosado que le hace único, contribuye a hacer más atractivo a uno de los pinos más bellos de la flora ibérica.

Algunos de los pinos del recorrido presentaban los habituales nidos de Procesionaria, una de las plagas más habituales de los pinares mediterráneos. Dentro de unas semanas, las orugas de Thaumetopoea pityocampa Schiff se moverán una procesión sin fin por los suelos del pinar hasta enterrarse en el suelo, convertirse en crisálidas y emerger de nuevo, ya como polillas, para volver a iniciar el ciclo.

Las orugas construyen los llamativos bolsones o nidos de Procesionaria para poder pasar mejor el invierno, donde quedan protegidas. Se trata de uno de los síntomas más evidentes de la presencia de la plaga.

La pérdida de acículas y el debilitamiento general del árbol son las consecuencias más habituales de la Procesionaria del Pino. Las orugas se alimentan en invierno de las acículas, provocando que éstas se sequen y caigan.

El daño más importante lo hacen desde el final del invierno hasta mitad de primavera, cuando las orugas son más grandes y voraces. La defoliación rara vez produce la muerte de los pinos pero los debilita en gran medida, facilitando el ataque posterior de otras plagas. De acuerdo con la documentación, se han dado casos en los pinos pequeños sí se se han llegado a secar.

Para luchar contra la procesionaria se utilizan insecticidas inhibidores del crecimiento, insecticidas químicos o una de las soluciones medioambeientalmente más adecuadas: el riego de las acículas con Bacillus thuringiensis, un bacilo que provoca la muerte por envenenamiento de las orugas. Otra herramienta muy utlizada es la trampa con feromonas, que atraen a los machos y evitan que éstos se apareen con las hembras.

Las aves insectivoras, como los numerosos carboneros comunes que tuvimos la oportunidad de ver, representan una defensa importante para los pinos. Además de pájaros, y sorprendentemente en mitad del invierno, también pudimos ver algunos reptiles e insectos. Alguna lagartija aprovechó el sol de la mañana para salir de su escondite de hibernación. Y alguna mariposa aprovechó las mismas condiciones para darse una vuelta.

Tal es el caso de esta Mariposa Olmera (Nymphalis polychloros L.), muy similar a la mariposa Ortiguera, que es más peueña pero de colores muy similares. De hecho, la familia Nymphalidae -a la que pertenece la mariposa olmera-, engloba algunas de las mariposas más llamativas de Europa (polycholoros en griego viene a significar "muchos colores").

Es común en todo el sur de Europa y Norte de Africa. Su oruga se alimenta principalmente de olmos (Ulmus minor) de donde recibe el nombre, aunque también pueden alimentarse de sauces (Salix sp.), que abundan mucho más en esta zona del Guadarrama que los pobre olmos supervivientes de a grafiosis.

Nuestro recorrido continúa hasta acceder al tramo situado en lo alto de la Sierra de Guadarrama. Allí, además del piquituerto, se encuentran pinos más pequeños y forzados en su crecimiento. Muchos presentan el característico "efecto bandera", esa inusual forma de crecer en contra del viento preponderante en ls zonas de montaña.

Además de los pinos, algunos enebros de porte rastrero crece en la altura, a más de 1600 metros. Se trata de Juniperus comunis ssp nana y hemisfaerica creciendo a lo ancho, que no a lo alto (el viento no les deja). También crecen enre pinos y enebros algunos piornos, posiblemente Cytissus purgans. Algunos escaramujos (e incluso algún Salix cerca de un curso de agua) también aparecen entre neveros y restos de la guerra civil, que marcan el paso por entre la sierra de Guadarrama.

De hecho, son numerosos los fortines de la guerra que se conservan en la Sierra. Sus pequeñas dimensiones te hacen plantear la dura vida que debieron llevar aquellos pobres soldados, buscando la muerte en un entorno tan difícil como el invierno de la sierra. En muchos de ellos aparecen huecos para las ametralladoras que amenzaban el movimiento de los contrarios.

Y paseando entre peñas (como la del Arcipreste de Hita), entre pinares de repoblación (muchos de los pinos recientemente -e indignantemente- plantados no han llegado ni a su segundo año) y entre torres de conducción eléctricas, llegamos al Puerto de Guadarrama, al Alto del León.

Se llama así por la estatua de un león que hay en lo alto de un promontorio erigido en honor a Fernando VI. El león sujeta los dos mundos, homenaje al rey Borbón que gobernaba las Españas cuando el camino por el Puerto de Guadarrama se construyó allá por el siglo XVIII.