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28 de marzo de 2011

Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica… para viajeros con prisas

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Si sólo tienes un par de horas para recorrer el Museo de Arte Antiguo (que forma parte del conjunto de Museos de Bellas Artes de Bruselas, http://www.fine-arts-museum.be/), en las tiendas del Museo te venden un pequeño libreto con “Las 20 obras maestras del arte de la pintura” (son un pelín ombliguistas en este sentido, no hacen mención a que son 20 obras de este Museo…).

Y así, dado que el Museo Magritte estaba cerrado por obras, recorrimos en breve tiempo las salas de este precioso museo en busca de esas 20 obras (y alguna más que salió a nuestro encuentro). Y en esta entrada, quedarán reflejadas aquellas que más nos gustaron. El recorrido es sencillo, pues prácticamente se realiza en el primer piso del Museo, en las galerías laterales del gran patio central.

P1250457El recorrido comienza con los primitivos flamencos y continúa, desde el siglo XV al XVII mostrando obras maestras de pintores franceses y de los Países Bajos. Al fin y al cabo, la colección procede de donaciones francesas y de las obras de arte confiscadas durante la revolución.

imageRogier van der Weyden, Petrus Christus, Dirk Bouts, Hans Memling y El Bosco, entre otros, nos reciben con sus mejores galas en las primeras salas. Estamos en el siglo XV y los Países Bajos se encuentran en un buen momento.

Los Duques de Borgoña, desde Brujas, ejercen una poderosa labor de patronazgo de las artes. De ahí, por ejemplo, el Retrato de Antonio de Borgoña, pintado por Rogier van der Weyden a mediados del siglo XV. A Antonio de Borgoña se le llamó “el Gran Bastardo de Borgoña”, pues de los muchos hijos ilegítimos de Felipe el Bueno, éste fue uno de los más activos y envalentonados, llegando a merecer la Orden del Toisón de Oro cuya cadena lleva en el retrato.

La postura digna del retratado (la flecha sugiere que era miembro de alguna cofradía o asociación de arqueros) está asociada a la imagen que debe dar un hombre de la corte: honor, templanza, seriedad.

imageNo obstante, si Van der Weyden, pintor oficial de la ciudad de Bruselas, es conocido a nivel mundial es por sus pinturas religiosas. El Museo del Prado de Madrid tiene un Descendimiento impresionante. En los Museos Reales de Bellas Artes hay una Piedad más pequeña pero igualmente reseñable.

El azul del manto de la virgen o el rojo de San Juan Bautista contrastan con la decrepitud del cuerpo del Cristo bajado de la cruz.

Otro cuadro de motivo religioso bastante llamativo es la Anunciación del Maestro de Flémalle. Existen numerosas obras de las que se ha perdido el rastro de su autor. En estos casos, a los anónimos pintores se les denomina “Maestros de” y hay bastantes.

Éste de Flémalle era posiblemente Robert Campin, de Tournai, contemporáneo de Jan Van Eyck y más que probable maestro de Rogier Van der Weyden. Los contrastes de color entre el paño rojo de la virgen el blanco de la vestimenta del ángel o el verde del sillón son magníficos. Los detalles del cuadro (el libro de oración, el jarrón con flores, etc.) distraen de la confusa perspectiva en la distribución del mobiliario de la habitación de la virgen. Un mobiliario, en cualquier caso, a la altura de la pequeña burguesía del siglo XV neerlandés y muy a tono con los espléndidos vestidos que suelen llevar sus protagonistas.

imageEsta nueva clase media requería pinturas, pero no sólo a nivel particular. Los nuevos Ayuntamientos también se convirtieron en patrocinadores del arte.

El municipio de Lovaina encargó en 1468 al pintor Dieric Bouts cuatro obras de gran tamaño dedicadas a la justicia para su Salón de Plenos. De ellas, sólo pudo realizar dos antes de morir en 1475. Un teólogo ofreció el posible tema que caracterizara las monumentales obras: la leyenda de la justicia del Emperador Otón III. ¿Que de qué iba la leyenda?

imageLa emperatriz flirtea con un noble de la Corte, que la ignora. En venganza, ésta le acusa de adulterio y de intentar seducirla y, como resultado, el infeliz es decapitado. Convencida de que su marido era inocente, la viuda se somete a la terrible prueba del fuego.

En el segundo panel, la viuda lleva en una mano una barra de hierro incandescente y la cabeza decapitada de su marido en la otra. Se arrodilla frente al Emperador a la espera de justicia. El ambiente está tenso, ¿cual será la decisión de Otón III? Pues echar a la hoguera a la Emperatriz, a su esposa, que aparece castigada al fondo de la escena, mientras los protagonistas de la misma mantienen un silencioso intercambio de miradas para la eternidad en el Palacio del Emperador justo. Bien, la verdad es que son obras más que interesantes.

imageimageDe la misma época son dos retratos pertenecientes al llamado Tríptico de Zierikzee, una pequeña ciudad holandesa. En este tríptico (del que no se muestra el panel central dedicado al Día del Juicio Final) los protagonistas son, ni más ni menos, que nuestros Felipe el Hermoso y Juana La Loca.

Su autor pertenecía a la Escuela de los Países Bajos meridionales y mostró a los príncipes en su mejor momento y en el castillo de Coudenberg en Bruselas.

Felipe, con la corona, el toisón de oro, la armadura, la espada y la mano levantada en señal de poder y justicia. Su túnica lleva las armas de Borgoña, España y Austria. Juana, más modesta pero con una bonita capa de brocado y muestra su vientre presentándonos al futuro Carlos V.

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Otra pareja aparece esta vez retratada por uno de los grandes pintores del flamenco primitivo: Hans Memling.

Se trata de Willem Moreel (burgomaestre de Brujas entre 1478 y 1483) y su mujer Barbara van Vlaenderberch y de nuevo formaban parte de un tríptico con un cuadro central de tipo religioso, ya que estaban realizados para la devoción privada. Memling encontró en los retratos y en las escenas religiosas (se muestra en el Museo un Martirio de San Sebastián bastante famoso) su mejor fuente de financiación. En sus retratos, Memling innovó introduciendo paisajes o interiores donde antes no se hacía y aplicando nuevos tipos de pinturas, barnices y aceites que le convirtieron en uno de los hombres más ricos de Brujas y en un pintor cuyos colores perviven en el tiempo.

imageUna sala dedicada a El Bosco es bien recibida. Entre las llamadas Obras maestras del pintor se encuentra un Calvario, llamativo por no pertenecer a sus llamativos escenarios fantásticos. Pero como a nosotros nos encantan, nos quedamos con estas Tentaciones de San Antonio, del taller del pintor (posiblemente el original esté en Lisboa). Una alegoría de la destrucción y la perdición reinando sobre la tierra son inevitablemente atractivos.

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Otra pareja famosa aparece en la siguiente sala. Se trata de Adán y Eva y con ellos casi pisamos el cambio de siglo. Ahora nos recibe en su espacio el pintor alemán Lucas Cranach el viejo, que debió pintar estas tablas  a finales del XV o principios del siglo XVI.

La manzana mordida por Eva, en la que se pueden ver incluso las huellas de sus dientes, no es sino el principio de un cuadro seductor y fresco, en el que el Paraíso está en el fondo pero también en las piernas cruzadas de Eva, a la que Adán mira (admira) parsimonioso.

Cranach nos da paso ya a los protagonistas del siglo XVI, a los Bruegel, toda una familia de artistas, desde luego. Padre, hijo y nieto Bruegel muestran sus mejores pinturas en un ala del Museo de Bellas Artes de Bruselas. Y la verdad es que es la mejor parte de la visita.

P1250484Y lo bueno es que en aquellas obras en las que no está representado el maestro Pieter Bruegel el Viejo sí que lo está a través de copias de su propio hijo, Pieter Bruegel el Joven. Pero es que incluso se da el caso de que la obra más famosa del pintor belga (bueno, al menos murió en Bruselas), El censo de Belén, está disponible en su versión original y en la copia por parte de su hijo, una oportunidad más que interesante. 1566 enfrente de 1610. Padre frente a hijo retratando una escena de los evangelios un pelín modificada para hacerla accesible a la actualidad del siglo XVI. 

La peculiar familia llega a Belén coincidiendo con el censo que ha organizado la gente del Emperador Augusto para controlar quien y como se pagan los impuestos. El que Belén esté nevada y los edificios, trajes y actitudes sean las de una ciudad de los países bajos del siglo XVI es mera anécdota. Por lo menos, nos sirve para interesarnos por los quehaceres de los habitantes de la época: la matanza del cerdo, las gallinas comiendo entre la nieve, muchachos patinando en el hielo, la granja, el edificio derruido del fondo… casi parece una versión previa de un Avercamp¡

Y, con todo, es la copia del joven Bruegel de La lucha entre el Carnaval y la Cuaresma, del cuadro homónimo de Pieter Bruegel que está en el Kuntshistorisches de Viena la que más despierta admiración y regocijo, con sus figuras grotescas, sus colores, su historia detrás de la historia.

La lucha entre el gordinflón Carnaval y la flaca Cuaresma, entre los árboles desnudos del invierno y los lozanos primaverales, entre la fiesta y el ayuno, el júbilo frente a la caridad… todo ello en una obra irrepetible. Curiosamente, la fama de Bruegel, el Viejo, creció mucho después de su muerte, razón por la cual su hijo mayor se convirtió en pintor en Amberes en 1584, a través del Gremio correspondiente. Y lo hizo bien, vaya que sí.

imagePieter Bruegel el Joven no se convirtió en un mero copista de las obras de su padre, sino que dejó plasmado en las mismas su estilo más fresco y delicado. Muestra de ello es esta espectacular copia del Baile nocturno al aire libre, de 1607. Por cierto, mientras los invitados bailan, la novia (sí, se celebra una boda) recibe sus regalos en dinerito contante y sonante. Ah¡ y no lleva velo. El día de la boda era el único día en el que las mujeres podían llevar el pelo suelto y no tapado.

image Paisaje con predicación de San Juan Bautista es la obra de Joaquim Patinir que se expone en esta misma sala.

En 2007 el Museo del PRado presentó una espléndida exposición sobre el pintor belga (http://isla-muir.blogspot.com/2007/10/patinir-y-la-invencin-del-paisaje.html) con 22 de sus 29 cuadros. Éste también estaba en aquella exposición que demostraba que Patinir había sido el inventor del paisaje. Qué buena muestra este cuadrito del Museo Real de Bellas Artes, con la habitual escena religiosa teniendo lugar en el marco de un paisaje idealizado pero detallado en todo lo que en él aparece.

Jan Bruegel el Viejo, el nieto de Pieter, es quien nos cede paso al siglo XVII. Una modesta Naturaleza muerta con un plato de oro y una guirnalda de flores, con una textura que recuerda al terciopelo (le llamaban Velvet Bruegel) es su obra más interesante. A partir de aquí desfilan los grandes nombres del siglo de oro de los Países Bajos: Rubens, Van Dyck, Rembrandt.

imagePero también Gabriel Metsu. Es un pintor al que últimamente sigo la pista desde que le descubrimos con su Hombre escribiendo una carta en la Galería Nacional de Irlanda (http://isla-muir.blogspot.com/2009/07/obras-maestras-de-los-museos-nacionales.html). Esta obra, La comida, es muy representativa del autor holandés. Costumbrista: un retrato reflejo de la época barroca que le tocó vivir al pintor de Leiden.

La sala dedicada a Rubens es importante, destacando las pruebas para la Metamorfosis de Ovidio (y otros asuntos mitológicos) que pintó para la Torre de la Parada, en Madrid. Sin embargo, quien nos llama la atención con su mirada es este señor:

Se trata de Nicolaas Baambeeck, uno de los retratos de Rembrandt (de 1640). La tenue iluminación es muy característica del holandés. Hacía juego con otro retrato, el de su esposa, Ágatha Bas,que ahora está en la colección personal de la reina de Inglaterra, qué se le va a hacer. Mejor que el cuadro es la historia de Nicolaas y Ágatha.

Ésta era hija de un comerciante de armas que había sido varias veces alcalde de Ámsterdam. Nicolaas, un mero comerciante de paños, quiso casar con la chica pero por mucho dinero que tuviera (y tenía mucho) no pudo comprar el ascenso a la jerarquía social a la que ella pertenecía, su futuro suegro se oponía. Así que tuvieron que esperar a la muerte del padre de Ágatha para poder casarse. Y, una vez casados y en el lugar donde le correspondía, imageNicolaas solicitó al pintor de moda, Rembrandt van Rijn, que pintase los retratos del matrimonio. Y Rembrandt debió reír con su inolvidable sonrisa. (Aquí: http://isla-muir.blogspot.com/2010/03/rembrandt-en-la-amsterdam-del-siglo-de.html y aquí: http://isla-muir.blogspot.com/2008/11/rembrandt-pintor-de-historias.html).

Antoon Van Dyck es otra cosa: más serio, casi monumental. Aquí está el retrato que le hizo a una Dama genovesa con su hija durante su estancia en Italia (en la década de 1620).

El cuadro tiene una inscripción: Virtude Gaudet; la virtud da alegría. Y es que, aunque no lo parezca a simple vista,la muchacha (Francesca Alexandra) está en edad de casamiento y es lo que la obra trata de transmitir: una chica encantadora y sana con su madre vigilante y poderosa al lado. Van Dyck pintó muchos cuadros de gente adinerada en Italia en aquella época. Les pintó, sí, a ellos y a su humanidad.

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Nos despedimos del breve recorrido por los Museos Reales de Bellas Artes de Bruselas con el más conocido de sus cuadros: Marat asesinado, de Jacques-Louis David.

Estamos en 1793, la época del Terror después de la Revolución Francesa. El 3 de julio, el médico, periodista y político Jean-Paul Marat es asesinado en París mientras toma un baño por Charlotte Corday, una joven aristócrata normanda contraria a sus revolucionarias ideas. Marat estuvo muerto en la bañera durante tres días.

Su muerte le convirtió en un símbolo, en un héroe de la revolución, en una víctima merecedora de honores. El 14 de julio, a Jacques-Louis David, su amigo y apoyo político, le fue encargado esta obra. Marat está retratado como si de un hecho mitológico se tratase, el dolor frente al vacio del fondo de la habitación… el gran héroe del momento inmortalizado.

Y mostrado, excelentemente por cierto, en una luminosa sala de los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica.

19 de marzo de 2011

Obras maestras del Museo del Cincuentenario de Bruselas

P1250310Dice muy poco de un Museo que éste no cuente con una guía de las piezas que en él se pueden ver. Y menos aún cuando se trata de un museo de una capital europea como es el caso del Museo del Cincuentenario de Bruselas.

Pues esa es la decepcionante sensación que te queda al recorrer la tienda del museo y encontrar postales antiguas, cuadernillos en blanco y negro de algunas de las piezas de la colección y libros habituales de historia y arqueología… menos mal que la colección en sí tiene cosas interesantes, sobre todo para los que hemos estado en el yacimiento sirio de Apamea.

El Museo del Cincuentenario (www.kmkg-mrah.be), como su nombre indica, está en el Parque del Cincuentenario, el gran parque que Leopoldo II inauguró en 1880 para conmemorar los cincuenta años de una nación que ha pasado una convulsa historia de dependencia de otros países.

El Museo del Cincuentenario, que comparte gigantesco edificio con el Autoworld y con el Museo de Historia Militar es un lugar perfecto para perderse. No es el Bristish Museum ni el Louvre ni lo pretende, pero sí es un digno representante de los museos arqueológicos contemporáneos. Lástima, eso sí, de carencias como la mencionada respecto de las guías.

Es un Museo centrado en la historia de la civilización humana y consecuentemente tiene cuatro zonas diferentes: antigüedad, arqueología belga, artes decorativas y civilizaciones no europeas (islam, China….). El tiempo nos apremiaba así que nos recorrimos las salas que más nos interesaban a priori, es decir, las de la antigüedad (no pudiendo disfrutar de las dedicadas a la arqueología belga, desgraciadamente).

P1250312 Una de las cosas más conocidas del Museo del Cincuentenario es su magnífica maqueta de la Roma imperial. Es realmente grande y cuenta con una explicación sonora mientras se ilumina cada uno de los edificios de la más fascinante ciudad de la antigüedad.

La presentación audiovisual dura casi media hora, por lo que tienes que estar muy interesado en el tema para oírla entera.

Pero las estrellas del Museo están relacionadas con el yacimiento de Apamea. En la planta superior se ha realizado una reconstrucción de parte de la inmensa vía columnada de Apamea (http://isla-muir.blogspot.com/2010/09/apamea-bosra-y-rusafa-yacimientos-en.html) desde la que se observa un espectacular mosaico, el Mosaico de la Caza.

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Este impresionante mosaico se descubrió en 1935 en el que fue posiblemente el palacio del gobernador de la provincia de Siria allá por el siglo V dC. Al fin y al cabo, la caza representaba el coraje, la valentía y las características que todo buen jefe debería poseer.

El mosaico incluye una inscripción que hace referencia a su restauración posterior. Es una inscripción griega que menciona que en 539 dC, en el tiempo del muy magnífico Apellion,  el mosaico y el triclinium fueron restaurados por Gorpiaios.

Aprovechando la columnada reconstruida se exponen otros muchos mosaicos, obtenidos sobre todo de la zona de la llamada Catedral: escenas de caza, de animales salvajes, tranquilas o divertidas escenas de jardín o figuras mitológicas. La mayor parte de ellas, de los siglos IV-V dC. Entre las que más nos gustaron, una llamativa cabeza de Dionisio, un cáliz rodeado de palomas o un leopardo atrapando a un antílope. Pero, sobre todo, una preciosa escena de baile…

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Pero si hay algo que da realce a la colección romana del Museo del Cincuentenario es la estatua en bronce de Septimio Severo. Sin embargo, la historia es un poco más compleja. La estatua, de unos dos metros de altura, fue hallada en el Janículo, en Roma, durante unas obras que estaba realizando el Papa Urbano VIII en su villa. Siendo uno de los bronces más grandes que han llegado a nosotros, enseguida pasó a formar parte de la colección del Palacio Barberini.

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Lamentablemente, a la figura le faltaba la cabeza y el brazo derecho, aquel con el que realizaba un gesto típicamente asociado a los oradores.

Así que en 1667, un colaborador de Bernini, Paolo Naldini, reconstruyó la figura añadiendo la cabeza del Emperador Septimio Severo (193-211) y un brazo derecho, creando una portentosa escultura que desde 1880 está en suelo belga.

La estatua original, representación probable del pueblo romano (Genius Populii Romani) se ha convertido en el emperador Septimio Severo. Es un cambio llamativo, que creo que engrandece la pieza proporcionándole una historia complementaria a la suya propia.

El Museo del Cincuentenario cuenta también con una amplia colección de bustos de época romana. Un alto funcionario romano de época Adriana mira directamente a un retrato del favorito de su Emperador, Antinoo, en una de esas curiosas situaciones que suceden en los museos…. Un Augusto Velado, retratos de Druso, del Emperador Galieno y de ciudadanos anónimos (muchos de ellos obtenidos en Asia Menor) enriquecen una sala encantadora del Museo del Cincuentenario.

Por otro lado, el Museo del Cincuentenario conserva numerosas piezas de la vida diaria de los antiguos romanos: lápidas, relieves, figurillas y hasta frescos de Villa Farnesio. Destacan, por ejemplo, algunas pequeñas piezas relacionadas con los juegos gladiatorios. Se presentan desde un relieve hallado en una tumba referente a un combate hasta amuletos que, presuntamente, proporcionaban suerte y que estaban relacionados con los gladiadores.

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P1250297Los fragmentos de frescos murales proceden de Villa Farnesio, en el Trastévere, cerca del Campo de Marte y son de época augustea. Se realizaron en segundo estilo pompeyano y muy probablemente decoraron las paredes de la villa de Julia, hija de Augusto, durante su matrimonio con Agrippa.

La pieza oscura posiblemente perteneciera a la decoración del triclinium mientras que la más clara, con una figura femenina de estilo egipcio como protagonista, probablemente decorara el criptopórtico.

P1250307La lápida, por cierto, perteneció a una tal Julia Urania (tiene una inscripción que dice CINERIBUS / IULIAE.URANIAE, es decir, Para las cenizas de Julia Urania).

Lo más característico de esta lápida es su vaso central, preparado para recoger las libaciones de vino o de perfumes que tendrían lugar como consecuencia de los ritos funerarios de incineración y enterramiento de la mujer.

La antigüedad egipcia también está suficientemente bien mostrada en el Museo del Cincuentenario y con algunos objetos realmente sorprendentes. Quizá es porque hace relativamente poco que pudimos ver alguno en el campo de Almagro, pero nos hizo especial ilusión encontrar este sarcófago en bronce de baja época de un Meloncillo (Herpestes ichneumon).

P1250340En el Egipto romano se hizo bastante popular la adoración de estos cazadores de ratas y serpientes, que se unía a la ya extensa lista de fauna incorporada al panteón menor egipcio. El Museo belga alberga numerosos ídolos y figuras de bronce de dioses y animales divinizados.

P1250365 P1250362 Entre las piezas más antiguas destaca esta estela restaurada, denominada Estela del Rey Den, datada alrededor de 2800 aC y hallada en Abydos justo a la mastaba del antiguo rey. Muy cerca de ella se reconstruye una tumba de época protodinástica, la Tumba de Tarkhan.

De una época similar es la llamada “Dama de Bruselas”, una figura femenina trabajada en caliza de 2700 aC.

Muy posteriores son los ushebtis del Faraón Taharqa, en la foto de la derecha. P1250341Siempre llama la atención encontrar en cualquier museo objetos asociados a personajes de la historia ante los que te maravillas al pensar cómo han podido llegar hasta la actualidad.

P1250335El Museo del Cincuentenario cuenta con numerosos objetos del mundo funerario egipcio. Existe una buena colección de ushebtis, por supuesto, pero también interesantes máscaras funerarias, momias y artículos relacionados con las mismas. En época romana, por ejemplo, se ataba a la momia una pequeña etiqueta de madera en la que, a veces en griego y en demótico, se informaba del nombre, filiación, edad, etc. de la persona momificada así como un pequeño texto religioso o una fórmula de condolencia o pésame.

P1250349El Museo también cuenta con un Libro de los Muertos, el de Neferrenpet (1300 aC), así como la reconstrucción de toda una cámara funeraria, la mastaba de Nefertitenaf, de 2400 aC. Se trataba de un alto funcionario encargado del culto funerario de tres faraones de la quinta dinastía: Ousekaf, Sahouré y Neferirkaré II.

P1250356Además, tenemos máscaras funerarias realmente bonitas, como ésta de la época del Imperio Nuevo en la foto de la izquierda, con el espléndido loto en la parte anterior de la peluca, así como una colección más que interesante de objetos de ajuar funerarios, como las tradicionales barcas, figuras de madera realizando labores variadas, etc. Pero sin lugar a dudas, el más llamativo de los objetos de ajuar funerario del Museo del Cincuentenario es la pequeña figura del escriba, absolutamente fascinante.

Es probable que perteneciera a un escenario mayor, dada la afición existente en la época del Imperio Medio a incorporar a las tumbas escenas de la vida del difunto. Este escriba, probablemente, está cumplimentando un listado de alimentos para el futuro del difunto.

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Dejamos Egipto haciendo mención a alguno de sus personajes más conocidos: dos grandes reinas y el parte de la decoración de una ciudad emblemática.

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Las flores de este relieve son margaritas y se elaboraron allá por 1360 aC en una ciudad destinada a desaparecer tan rápido como se construyó: Amarna.

Allí vivieron Akhenatón y su esposa Nefertiti. La madre de Akhenatón, la reina Tiy, esposa de Amenhotep III (abajo, a la izquierda) también tiene su espacio en el Museo, gracias a un bonito relieve extraído de una tumba, la de Userhat, quien allá por 1400 aC ordenó construir su tumba incorporando la imagen de su reina con su típica corona de serpientes y la diadema con dos uraeus, dos cobras con las diferentes coronas del alto y el bajo Egipto.

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Y a la derecha, y un paso atrás en el tiempo, la magnífica reina faraón Hatshepsut en otro relieve funerario.

En total, más de 11.000 objetos de la historia egipcia se guardan en este Museo y cuya revisión pormenorizada nos impidió dar una vuelta concienzuda por las salas dedicadas a la arqueología belga. En particular, nos interesaban las salas dedicadas a los galo-romanos y a los merovingios. La próxima vez será, siempre teniendo en cuenta que el Museo cierra a las 17 h.

27 de febrero de 2011

11 cosas que hacer en Bruselas

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1. Cruzar la Grand Place

Cruzarla una y mil veces, pues la fama que tiene la Grand Place de Bruselas es enteramente merecida, es una de las plazas más bonitas del mundo y ya la UNESCO la consideró patrimonio universal.

Así que giramos sobre nosotros mismos para admirar la barroca exuberancia de las fachadas, la riqueza de la arquitectura de los edificios de la plaza, la muchedumbre que se maravilla junto a nosotros… y los que pasan de largo, los que viven aquí y la han asumido como propia, pero a buen seguro que estarán orgullosos de ella.

Como del imponente Hôtel de Ville, el impactante Ayuntamiento de la ciudad, de estilo gótico y una torre central que asciende tanto hacia el cielo (96 metros) que es imposible fotografiarla entera.

P1240801 Todo en la plaza tiene interés: mirando la torre del Hôtel de Ville, a la izquierda está uno de esos pubs que no podemos evitar visitar: Le roi d’Espagne, con una idealizada efigie de nuestro Carlos II el Hechizado en su fachada (por aquel entonces, también éramos señores de los Países Bajos). Desde este pub la vista es asombrosa, si bien esto es general de cualquier punto de la plaza (que por cierto cuenta con otros pubs, que si bien mantienen el estilo de la arquitectura –sólo faltaría-, sí que desentonan un poco).

P1250511Y frente al Hôtel de Ville, la Maison du Roi, un abigarradísimo edificio que no puedes más que contemplar asombrado y, si te da tiempo, entrar y P1240795visitar el Museo que alberga en su interior, dedicado a la historia de la ciudad (y donde se muestran las decenas de trajes que le han ido  regalando al símbolo de Bruselas, el Manneken-Pis, de lo más variado).

En su momento fue el hogar de los monarcas reinantes, pero ahora comparte espacio con otras viviendas de la Plaza, algunas ciertamente singulares como la Maison des Ducs de Brabant, seis casas gremiales de estilo más neoclásico que ítalo-flamenco como el resto de la plaza o Le Pigeon, P1240796la vivienda donde se alojó Víctor Hugo cuando se exilió en Bélgica en 1852.

Éste es el corazón de Bruselas, y en su derredor hay numerosas callejuelas, estatuas que acariciar para ver si te dan suerte (como la dorada de Everad’t Serclaes), antiguos teatros de marionetas como el Théâtre Royal de Toone (http://www.toone.be/, cerrado en la fecha de nuestra visita, lástima), tiendas donde comprar recuerdos (La Boutique de Tintín está también aquí) o donde disfrutar de chocolates y gofres como sólo se hacen en Bruselas.

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2. Manneken-Pis, su familia y un hotel de lujo

P1240807No sé porqué tengo la sensación de que hay que ir a Bruselas para salir con la estatuilla meona de Rue de l’Etuve. Todo el mundo lo hace, nosotros no vamos a ser excepción, claro.

Pero aún así la figurilla es tan pequeña y humilde que sorprende que se haya convertido en el símbolo de la ciudad. No me voy a entretener en las más que probablemente falsas leyendas del origen de la estatua (que si un niño apagó una mecha así, que si una bruja convirtió en piedra a un niño meón..). Supongo que es querer ponerle un poco de encanto a una figura que no da para mucho más.

P1240810Es una fuentecilla en una callejuela del centro histórico de Bruselas con una pequeña estatua de bronce de 1619 realizada por Jerôme Duquesnoy (de 55 centímetros) para sustituir a una previa que fue robada por cualquiera de los múltiples ejércitos que han campado a sus anchas por el pequeño país belga.

P1240811 Y yo opto más bien por esta posibilidad: el robo de una estatuilla famosa la hace más ¿entrañable? por la población y por la sociedad y termina convirtiéndose en un símbolo de la misma y, consecuentemente, hay que enseñarlo. P1240842 Aunque en cualquier otro lugar pase desapercibido. Pero si te quieres reír, entonces tienes que volver tus pasos hacia atrás, a la Maison du Roi de la Grand Place los más de 600 trajes que le han ido regalando al muchacho durante la historia de Bélgica.

Y por cierto, de camino allí se puede pasar al lado de uno de los hoteles más famosos de Bruselas, el Hotel Amigo (http://www.hotelamigo.com/), aquel desde el que cuando era utilizado como cárcel clamaban los prisioneros gritando ¡Amigo! y que ahora es uno de los hoteles de lujo de la ciudad.

Manneken-Pis no está solo en la ciudad, está Jeanneke-Pis e incluso un Zinneke-Pis, la muchacha y el perro que también son buscados por los turistas, aunque con menos ahínco y de hecho, ni siquiera les dedicamos un minuto…

P1240829 3. Las fachadas BD y la ruta del cómic de Bruselas

Al fin y al cabo estábamos buscando las fachadas de cómic que aquí y allá aparecen en antiguas paredes vacías y que ahora están vivas y habitadas, como homenaje a los grandes autores del cómic belga o, mejor dicho, de la Bande Dessinée belga.

Y es que en Bruselas se respira el amor por el noveno arte, las tiendas de cómic florecen como las bombonerías, con varios museos dedicados al tebeo, con estatuas en la calle y con calles renombradas como personajes de cómic. Qué envidia sana…

P1250420 Qué placer recorrer las salas del Centre Belge de la Bande Dessinée (http://www.comicscenter.net/en/home), ver los originales mostrados y luego poder comparar sus viñetas con sus iguales de mayor tamaño de las calles del centro de la capital belga. De esta manera, Franquin, Morris, Hergé, Jacobs o Goscinny & Uderzo disfrutan de un permanente recuerdo en la ciudad donde nacieron o donde se les adoptó públicamente. Para recorrer la ruta del cómic te dan un mapa en la oficina de turismo o en el Museo del Cómic (supongo que en P1240825 cualquiera de los dos, pues hay más de uno…, como así también hay un Museo de Figuritas Originales de Cómic, el Moof (http://www.moof-museum.be/)) pero tú mismo lo puedes ir recorriendo a placer de calle en calle, mientras te encuentras una y otra vez con tiendas de cómic de primer nivel donde Tintín, los pitufos y Blacksad son los protagonistas absolutos. Como a esta ruta le dediqué la pasada entrada, no me extenderé más.

4. Víctor Horta y la Bruselas modernista

P1250282Ésta también es una fachada, pero no de cómic. Es la casa del arquitecto Paul Cauchie (1905), en el Barrio Europeo. Representa a las ocho disciplinas artísticas (entonces, todavía no se había desarrollado la novena) y en su estrecha fachada llama poderosamente la atención este esgrafiado soberbio (se realiza a través de la superposición de pintura y mortero,grabándose el motivo en la superficie resultante). La Maison Cauchie es una de las más importantes obras del llamado Art Nouveau (lo que en España se denominó modernismo) y cuyo emblema en Bruselas es el arquitecto Víctor Horta.

P1240776 P1250281 El edificio del Museo del cómic también es de Víctor Horta (los antiguos almacenes de Charles Waucquez), como lo es también la sede del Museo de Instrumentos Musicales, los antiguos Grandes Almacenes Old England de 1899. Todas sus obras están basadas en la unión entre hierro forjado y cristal, con piedra y madera en segundo plano, con llamativas curvas, columnas y con el hierro a la vista. La moda del Art Nouveau surgió a finales del siglo XIX y se extendió tanto que hay miles de fachadas modernistas en la Bélgica de hoy en día.

5.El Atomium bajo la niebla

P1250146Nos vamos en metro hasta Heysel para asistir sorprendidos a la grandeza del Atomium. Sabíamos que pretendía ser una molécula de hierro ampliada 165 billones de veces pero su tamaño, de 102 metros de altura, realmente nos dejó boquiabiertos. Y como Bruselas está en el P1250144 norte y todo el mundo nos decía la suerte que habíamos tenido con unos cuantos días de sol, pues al tercero, se estropeó.

¿Para qué subir al último átomo a ver las vistas de Bruselas si la niebla lo cubría todo? Así que nos ahorramos los 20 euros de la entrada..

En cualquier caso, merece la pena ir, las 9 esferas de 18 metros de diámetro que representan el modelo que de los átomos se tenía en los años 50 son realmente llamativas, una de ellas acoge un restaurante y todo. La excursión está bien y, a partir de la primavera, está abierto el parque Mini Europa, por lo que nunca está de más pasarse a ver el pabellón principal de la Exposición Universal de Bruselas de 1958, tan criticado en su momento y tan admirado ahora.

P1240926 6. La Catedral de Bruselas y Notre Dame du Sablon

Entre los edificios antiguos más interesantes de la capital belga están dos iglesias, la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula y Notre Dame du Sablon, ubicada en un barrio lleno de vida.

Santa Gúdula, muerta en 712, en realidad es casi una recién llegada, pues San Miguel dio nombre a la iglesia hasta que en 1047 trajeron aquí a la mártir… quedando por cierto casi solos en su interior pues los iconoclastas de P1240928 diferentes épocas y los revolucionarios franceses se encargaron de dejar casi vacio su interior.

Así que es el grandioso órgano Grenzing, de 4000 tubos, el que acapara la atención, junto a algunos llamativos cuadros que hacen mención a las típicas procesiones católicas, dado el carácter de esta recientemente nombrada catedral.

Su competidora en belleza es Notre Dame du Sablon, siendo ambas típicos ejemplos del gótico de Brabante. Sablon, denominación antigua de pantano, es un barrio encantador, con un mercadillo tipo rastro y un buen número de tiendas de antigüedades verdaderamente asombrosas.

P1250436La iglesia de Notre Dame du Sablon, con sus pináculos, torrecillas y campanarios está a lado de la Place du Petit Sablon, una pequeña plaza de estilo francés (construida en el XIX pero de estilo renacentista) con hasta 48 estatuillas de bronce representando a las corporaciones.

En el centro de la plaza, los condes d’Egmont y Hormes, héroes belgas de la resistencia frente a los españoles. Así está la cosa, aquí somos los malos.

P12503107. Parque y Museo del Cincuentenario y Barrio Europeo

La primera impresión del Barrio Europeo es francamente mala. No sólo es feo, sino que parece otra ciudad diferente a la Bruselas que hemos recorrido antes. Es cierto que vamos en domingo y que todo está vacio (como la City londinense en domingo, lo mismo) pero aquí se añade cierta sensación de soledad. Menos mal que está el Parque del Cincuentenario y todo un complejo alrededor que lo hacen mucho más interesante.

El Parque del Cincuentenario es muy grande y se creó en 1880 por Leopoldo II para conmemorar, claro, el cincuentenario del recién creado Reino de Bélgica. Un enorme Arco de Triunfo de 1905 da pie a visitar tres grandes museos incluidos en el complejo. Así que paseamos bajo el Arco y entre los árboles. comiendo gofres y admirando paisajes de postal (urbana).

P1250371 El Museo de Arte e Historia Militar lo dejamos para mejor ocasión, pero sí que tenemos el placer de recorrer el Autoworld (http://www.autoworld.be) una conocida colección de coches antiguos, más de 400 vehículos de todas las épocas, en el que por lo menos nosotros que somos ignorantes totales del mundo del automóvil, quedamos encantados y sorprendidos ante tal variedad de colores, tamaños y marcas (Ford, Renault, Opel, Austin –como este de 1931 de la izquierda- e incluso nuestro modesto Seat 600, uno de los dos coches españoles –junto al hispano suizo- que se muestran en el Autoworld).

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Pero nosotros, claro está, preferimos dedicar la tarde a recorrer las salas del Museo del Cincuentenario, parte de los Reales Museos de Arte e Historia http://www.kmkg-mrah.be/newfr/index.asp?id=507. Hay mucho por ver en este museo dedicado a las grandes civilizaciones del mundo, desde una maqueta de la Roma de los Césares hasta salas dedicadas a Egipto o al yacimiento sirio de Apamea, donde tuvimos la suerte de estar este verano (http://isla-muir.blogspot.com/2010/09/apamea-bosra-y-rusafa-yacimientos-en.html).

P1250323 Así que entre piezas merovingias, romanas, griegas y celtas hallamos todo un mundo extraído a partir de uno de los yacimientos más bonitos de Siria. A destacar, por cierto, una estatua de bronce de Septimio Severo de tamaño natural que hará las delicias de los aficionados a la Roma antigua.

8. Iguanodones de Benissart en el Museo de Ciencias Naturales

P1250161 Y si nos vamos más atrás en el tiempo damos con la prehistoria belga. Y qué mejores representantes de la misma sino los famosos Iguanodontes de Benissart, las estrellas del Muséum desde Sciences Naturelles de Bruselas, que también está muy cerca del Parque del Cincuenterario (http://isla-muir.blogspot.com/2011/02/los-iguanodontes-de-benissart-y-otras.html).

El Museo de Ciencias Naturales (http://www.naturalsciences.be/) tiene la mayor exposición dedicada al mundo de los dinosaurios de Europa, P1250236 más de 4500 metros cuadrados de una exposición muy didáctica dedicada a los Iguanodontes hallados en la mina de Benissart y un buen número de copias de esqueletos famosos de los saurios de la Era Secundaria.

Pero además, excepcionales esqueletos de ballenas en una sala que te quita el hipo, fósiles de mamuts, rinocerontes lanudos, osos cavernarios… o una galería de la evolución donde se atreven a mirar hacia el futuro, no quedarse en el pasado. Una visita de lo más recomendable.

9. El Museo Magritte y los Museos Reales de Bellas Artes

El Museo Magritte de Bruselas está ubicado en el interior de los Museos Reales de Bellas Artes (http://www.fine-arts-museum.be/site/EN/default.asp) que, además, se sitúan en una de las zonas más bonitas de la ciudad, el Quartier Royal, el barrio real con el Palacio Real de estilo clásico de Carlos de Lorena en primer plano.

P1250451 Así que entramos al Museo de Bellas Artes sólo para encontrar cerrado el Museo Magritte. Gran decepción que queda matizada por las preciosas obras que sí están expuestas en el Museo principal. Nos quedamos con la web del Museo Magritte, una de las mejores que he visto, http://www.musee-magritte-museum.be/ y pasamos a recorrer las salas de los Reales Museos.

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Y como era de esperar, las obras maestras de la colección son las de los flamencos primitivos (como Van der Weyden, Dieric Bouts o Hans Memling), las escenas rurales de Brueghel el Viejo (con el Censo en Belén como estrella de la colección), las escenas llamativas de Brueghel el Joven (como su La lucha entre Carnaval y Cuaresma de abajo en el centro) o algunas obras de grandes maestros como Rembrandt, Rubens o Van Dyck. De igual forma, hay espacio para obras de fama internacional, como La muerte de Marat de Jacques-Louis David o los retratos de Adán y Eva de Lucas Cranach El Viejo.

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10. Comer lo típico de Bruselas: Mejillones con patatas fritas y gofres

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Contamos uno por uno los mejillones que se habían cocido al vapor en la enorme cazuela que nos trajeron para cenar: 137 moules pequeños pero deliciosos que nos (me) echamos para el cuerpo. Y unas poquitas patatas fritas para acompañar.

Se trata del plato más típico (supongo que orientado sobre todo para los turistas) que puedes comer en Bruselas y la verdad es que se deben probar, están realmente buenos, contando además con la riquísima salsa con la que los hacen.

Tuvimos oportunidad de probarlos en La Côtelette, uno de los restaurantes de la Rue de Bouchers, cerca de la Grand Place, que es la calle de restaurantes turísticos donde intentan atraerte para que comas en cada uno de ellos. Valió la pena, en cualquier caso.

P1240819 Pero para probar otro tipo de comida belga, nada mejor que pasarse por el Mer du Nord (Noordzee), la barra de una pescadería a pie de calle, donde probar algo de sopa de pescado, algún marisco, caracoles, calamares o pez a la plancha, servido con un vino Muscadet igual de frío que el exterior. Es un sitio curioso (está en Rue Sainte-Catherine, 45) y la gente es muy amable, tocando la campanilla cada vez que los camareros quedan libres. Es un sitio encantador para tomar algo rápido siempre y cuando no hiele en el exterior (y si es así, siempre puedes calentarte con la rica sopa de pescado del día).

P1240848 Pero si hay algo verdaderamente bueno de la comida de Bruselas son los gofres¡ Los venden en todos lados y están riquísimos. Hay dos tipos: el de Lieja y el de Bruselas y un sitio interesante para comerlos en Dandoy (http://www.biscuiteriedandoy.be) uno de los sitios clásicos para tomarlos (sobre todo el Dandoy cercano a la Grand Place). Allí nos contaron las diferencias entre los dos gofres, siendo el de Lieja el más habitual y rico (e internacionalmente exportado) mientras que el de Bruselas es más grande y consistente pero con mucho menos azúcar, esto es, menos dulce.

11. De compras por las Galerías Saint Hubert

P1250515 Está claro que lo habitual es comprar chocolate en Bruselas. Hay cientos de bombonerías, chocolaterías y pastelerías donde hacerse con unos cuantos. Y no hace falta decir lo buenos que están. Otra opción es comprar algún cómic o alguna figura de cómic en las decenas de tiendas de cómic repartidas por toda la ciudad (la más prestigiosa, Pierre Marcolini http://www.marcolini.be/).

Quizá, si se tiene dinero suficiente, puedes llevarte una antigüedad. Pero una verdadera,cara e impresionante. En el barrio del Sablon hay algunas tiendas de antigüedades de las de caerte de espaldas, con bustos romanos, estatuas egipcias, relieves, columnas… la verdad es que quien fuera rico para hacerse con algunas de etas piezas…

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Otra opción es recorrer las Galerías Saint Hubert, las primeras galerías cubiertas de Europa, diseñadas en 1847 y bastante elegantes, con la cúpula de cristal filtrando una luz de la que suele carecer Bruselas, casi siempre cubierta con un cielo encapotado que no siempre tuvimos opción de sufrir, pues nos hizo buen tiempo la mayor parte de la estancia.

P1240780Y el cielo azul sobre la plaza du Petit Sablon, sobre la Grand Place, la Place de l’Albertine o la Plaza de España, justo antes de entrar en la Grand Place y llevarse consigo mil imágenes encantadoras de una de las capitales europeas más encantadoras que hemos visitado.

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