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21 de noviembre de 2010

8 apuntes sobre Siria

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1. Maalula

¿Por qué Maalula primero? Hombre, la verdad es que la vista es bonita, el pueblo está situado un la falda de una montaña y sus casas blancas contrastan con los edificios modernos que están construyendo y que perjudican el paisaje del que tratan de aprovecharse. Pero es que aquí todavía se habla una de las lenguas más antiguas y conocidas: el arameo del siglo I aC. Nos llevan a los turistas a Maalula para oír rezar en vivo y en directo un padre nuestro en uno de los monasterios más antiguos de Siria: el Monasterio de San Sergio.
En el vídeo, la chiquilla en realidad está hablando un dialecto del arameo. Los únicos lugares donde todavía se habla (no se escribe) son Maalula y dos pueblos de alrededor, Bakhaa y Yobadine. De hecho, Maalula es una palabra aramea que significa “entrada”.

Y lo saco a colación no sólo por lo bonito de sus calles o lo curioso que es oír hablara en una lengua prácticamente muerta sino porque pasear por Maalula da la oportunidad de ver una Siria un poco diferente a la que ves en Damasco o Aleppo, que al fin y al cabo son las ciudades más importantes del país. Por ello llaman la atención las gentes de la calle, las tiendas abarrotadas, los transportes sacados de una película casi irreal, las cuestas empinadas por donde circula nuestro autobús con otros vehículos en sentido contrario pero con un único carril…

P1220158 Pero está bien recorrer la Iglesia de San Sergio y San Baco y el Monasterio de Santa Tecla. Al fin y al cabo nos encontramos en iglesias construidas en el siglo IV ó V dC, con puertas y vigas que datan de mucho antes (de hecho, en el Museo tienda que hay al inicio, además de invitarte a un vinito te enseñan la antigua puerta de acceso al Monasterio).

Lo más interesante de San Sergio son los altares (únicos en el mundo pues tienen forma de altar pagano) y los iconos que guarda en su iglesia-cripta (en la foto, los del iconógrafo Miguel de Creta, de 1813, sobre fondo de oro; a la derecha, sin poder verse, un San Juan bautista con las piernas cruzadas y recostado transmitiendo satisfacción por el “trabajo” realizado.

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En Santa Tecla, a donde arribamos en medio de una concurrida misa (curioso, ver misas en países árabes) pudimos acceder a la cueva donde está enterrada presuntamente la tal Santa Tecla, que huyó de los romanos y la montaña se abrió para facilitarle la escapatoria". Curiosamente, la señora que guardaba la cueva donde se ubica nos echó la bronca por pasar, descalzos como te piden, pero con los zapatos en la mano¡¡ Para otra vez, los dejamos fuera.

2.Todo comienza aquí

P1230047Cuando te interesas por la arqueología en esta parte del mundo te das cuenta de que estás pisando en uno de los puntos calientes de la historia antigua.
Y en muchos de los textos (y en muchos de los museos, de las exposiciones, de los libros sobre el tema) se mencionan repetidamente los Tell, Al fin y al cabo se trata de colinas hechas por el hombre a lo largo de cientos de años.

Dice wikipedia: “Tell (plural: tells), también escrito como tall o tel, (en árabe تلّ, tall, y en hebreo תל, tel) es un término que significa "colina" o "montículo", que sirve para designar un yacimiento arqueológico con forma de montículo de tierra que es el resultado de la acumulación y la subsecuente erosión de materiales depositados por la ocupación humana de un lugar durante largos períodos”. y, de vez en cuando, nos llena de emoción divisar desde el autobús estas acumulaciones de arena que guardan el recuerdo de nuestro pasado y del que se extraen las maravillas que encontramos en los museos.

3.Transporte

P1230046En realidad, esta última entrada sobre Siria no es más que un relato de las anécdotas que se ven desde el autobús recorriendo un país tan fascinante. Tells, pueblos pequeños en faldas de montaña… y curiosos transportes que circulan por sus carreteras. Las carreteras en Siria, por cierto, son bastante buenas; al menos las que unen ciudades principales (no así las secundarias).En otra entrada ya he mencionado lo llamativo de las luces de colores que utilizan de noche los camiones y autobuses.

P1220166 Pero es que por el día, muchos autobuses interurbanos las gastan como el de la foto de aquí al lado.

En este viaje desgraciadamente no hemos tenido la oportunidad de utilizar trenes o barcos (hemos ido en un confortable autocar discrecional), pero sí de poder ver los medios que utiliza la gente normal para viajar (que simplemente les hace señas en medio de la calle para que paren). Y, desde luego, son para hacerles una foto.
P1230137 Supongo que visto desde nuestra perspectiva occidental, es fácil juzgar la situación. Los medios son lo que son, la economía y la sociedad permiten una forma de vida que, con suerte y menos fundamentalismo, irá a buen seguro a mejor en el futuro.

4. Siria desde el autobús

Quizá esto es lo más fascinante de todo. Leer sobre Siria (por ejemplo, las excelentes novelas de Rafik Schami, cuyo “Secreto del Calígrafo” me acompañó durante el viaje) recorriendo el país y utilizando la ventana del autocar como si de una pantalla se tratara.
P1220570 Una pantalla a una sociedad en la que niños y mayores te saludan al paso del autobús (sobre todo en aquellos pueblos más aislados del resto, como los del noreste del país).

Donde los carros de venta de frutas se paran en cualquier lado con clientes acercándose a por su parte. Donde gentes se afanan en trabajar en la construcción… posiblemente de sus propias casas, pues son muy pocos los que parecen estar involucrados en cada obra. Donde los chavales corren siguiendo el curso del autobús. Donde los cementerios se disponen en las afueras de los pueblos bajo el sol abrasador del verano.
P1220511Un país desértico, a pesar del azul casi incandescente del Éufrates, donde los dromedarios pastan tranquilamente entre las crasuláceas hojas de las Anabasis articulata, mientras el viento arrecia, levanta la arena y es aprovechado por alguna de las torretas que, casi sacadas de un western, aparecen de vez en cuando en el horizonte sirio.
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Ésta, en concreto, pertenece a un lugar encantador perdido en medio del desierto, el Bagdag Café, a medio camino entre Damasco y Palmira. En este café no sólo te puedes tomar un té, un café o una Mirinda de naranja (tengo obsesión por ellas) sino que puedes comprar libros, fósiles y recuerdos mientras te fumas un narguile viendo una reconstrucción de las antiguas casas de la zona, con forma de cono. Esta forma, antiguamente muy extendida en toda Siria, tiene una razón de ser: el inclemente sol del medio día incide directamente sobre lo alto de la estructura y su calor se reparte de forma difusa por el tejado, facilitando que el frescor interior permanezca. Todo un logro, este Bagdag Café, del que todo el mundo sale encantado.

5. Las norias de Hama

P1230167 Una parada imprescindible en este recorrido es Hama, una de las ciudades más conservadoras de Siria (de mayoría sunnita). La verdad es que el turismo suele pasar de largo por Hama, parando únicamente para poder ver de cerca las impresionantes norias de madera que se disponen sobre el río Orontes.
De hecho, mientras los chavales de Hama juegan en las norias a tirarse al río yo me acuerdo de la preciosa noria de madera construida por expertos sirios en el Parque Luis Buñuel de Zaragoza, el de la Expo, un parque precioso que cuenta con una noria calcada de las de Hama.

P1230170Durante la Edad Media llegaron a estar disponibles en Hama hasta 32 norias de madera, habiéndose reducido su número a la mitad. Cada una de las ruedas hidráulicas tiene su propio nombre.

Esta de arriba se llama Noria Jaabariya y tiene 18 metros de diámetro y está acompañada por otras norias más pequeñas (en este caso, la Noria Sahuniya). Casi todas las norias se construyeron entre los siglos XV y XVI, llevan cientos de años regando los campos de los alrededores de Hama e incluso algunas vierten agua en acueductos destinados al consumo humano.
La noria Jaabariya se puede ver desde un puente de piedra por el que circulan muchos coches en sentido único, pero la vista merece mucho la pena. La vista y el oído, pues el ruido que generan es importante. Justo al lado de la Jaabariya se sitúa la Mezquita An Nuri, erigida por el mismísimo Nur Ed Din en 1172 junto al río…

6. Islam y cristianismo

P1210951 Y sin embargo, no somos conscientes de haber visto demasiados alminares en los pueblos de Siria. Por supuesto, nos encontramos en un país árabe, una república de religión oficial islámica en la que esta religión no solo prevalece sobre las demás sino que se ha convertido en un argumento con el que defender la autenticidad de la sociedad siria frente a la recurrente occidentalización del país.
Por ello, y a pesar de los habituales comentarios referentes a que se trata de turistas de Arabia Saudí, cada vez es más habitual encontrar mujeres no ya cubiertas con pañuelo sino absolutamente cubiertas, de la cabeza a los pies, incluidas manos, cara y…ojos. 

Totalmente de negro, mujeres caminan ayudadas por otras las callejuelas de los zocos sin poder ver, pues una tela cubre sus ojos. Al lado hay mujeres en diferentes grados de islamización de la indumentaria femenina, lo cual puede llegar a ser aterrador. Ello no quiere decir que en Siria se puedan ver mujeres fumando narguile en los cafés y que el gobierno cuente con mujeres ministras, pero el peligro de alinear la religión con la política está muy presente. Y ese mal sueño puede convertirse en pesadilla en muchos lugares.



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Mientras tanto, disfrutamos de la auténtica belleza de las mezquitas de los Omeyas, de la cálida acogida de muchos musulmanes a los viajeros, de la educación y deseo de ayudar de muchas personas, de las francas sonrisas de la mayoría de tus interlocutores, de los saludos que siempre te dan.
Por otro lado, conviven en el país más de veinte grupos de musulmanes y cristianos (entiendo que muy pocos no creyentes) y el abanico de sus creencias es muy variado. Curiosamente algunos pueblos mantienen un elevado porcentaje de cristianos entre sus fieles.

7. Gobierno

P1220436 El efecto no es tan acusado como en otros países árabes como Jordania o Egipto, ni siquiera como en Turquía, que es una república laica. Aunque la bandera siria ondea en numerosos lugares, es mucho más frecuente la imagen del presidente Bashir Al Assad (muchas veces acompañado de su padre), reelegido con un 97% de los votos en 2007 en un proceso típicamente árabe.


Al Assad es el líder de su partido, que suele sacra la mayoría absoluta siempre; el resto de partidos han de pertenecer obligatoriamente al Frente Nacional Progresista, por lo que las posibilidades son casi siempre las mismas. Pero en la práctica da igual, se trata de regímenes de dictadura blanda gracias a los cuales estos países progresan económica y socialmente de una manera típicamente árabe. P1210771Como lo es ver la imagen del presidente, con sus limpios ojos azules y su serio semblante, en cualquier edificio público o privado. Ya podía tomar nota de su homólogo jordano, el rey Abdalá II, que al menos en las fotos casi siempre sonríe.

En cualquier caso, creo que hay que estar agradecidos a figuras como las de Bashir Al Assad o Abdullah II, que aún con sus tejemanejes propios, mantienen estados en vías de desarrollo y en permanente equilibrio con los sectores más radicales de la sociedad.
Una sociedad, por cierto, cambiante, que recoge algunos conceptos de occidente y los hace suyos, sin librarse del trasfondo real en el que viven.
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Véanse por ejemplo estos anuncios: frente al recién licenciado que se puede sacar de cualquier universidad americana al anuncio de esa televisión de plasma moderna y colorida de la que sale un cazador en busca de un puma (también americano).

En Occidente, al menos, el interés por el medio ambiente no admitiría, entiendo, una publicidad tan basada en un animal tan bello, la televisión saldría perdiendo. En Siria aún se vive en otra época, aunque con televisiones de plasma y universidades con birrete.

8. La comida siria

P1230191 P1230192 La gastronomía siria es una delicia, en serio. Múltiples pequeños platos con cosas variadas (casi siempre frías) suelen estar a disposición de comensal. Los más característicos son los Mezzes o entremeses, basados en un buen número de ensaladas, cremas y cosas para picar (regados con la típica cerveza siria Al Shark).

Lo que más llama la atención son las cremas y purés donde el Humus gana la partida, esta crema de garbanzos, aceite de oliva y ajo es superada sólo por la crema de berenjenas, yogur y aceite de sésamo (el mutabal), componentes ambos que aparecen regularmente en las ensaladas (la mejor, el babá gannuj, la ensalada de berenjena y tomate). Queso fresco, aceitunas, falafel y otras maravillas completaban los entremeses antes de pasar al plato principal.

P1220204 Invariablemente, pollo con arroz o bien cordero con arroz, carnes a la parrilla acompañadas del tradicional pan árabe redondo y fino. Me quedo con el Mensaf, un plato típicamente palmireño: el pollo con arroz, pero también con almendras y pistachos.

Y esto es parte de lo mejor que guardo de Siria, el delicioso sabor de un babá gannuj mientras desde la terraza del hotel veo anochecer en las maravillosas ruinas de Palmira, mientras familias sirias tocan un instrumento musical frente a un templo y el frío del desierto eriza nuestra piel: todos los sentidos enriquecidos, el gusto, la vista, el oído, el tacto. Siria es un festín para los sentidos y para el conocimiento.
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13 de septiembre de 2010

8 apuntes sobre Jordania

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1. Welcome to the Hashemite Kingdom of Jordan

P1200971 Cualquier país árabe que se precie debe tener su correspondiente líder vitalicio. Algunos, incluso, dar lugar a familias vitalicias en el poder, creando dinastías al estilo de las monarquías europeas pero mandando realmente. En el caso de Jordania, que no está enemistada con Israel y que mantiene relativamente buenas relaciones con el resto del mundo, es la dinastía Hashemita la que ha heredado el poder que en su momento mantuvieron los Omeyas, los Abbasíes, los Fatimíes y, por último la dinastía del actual rey Abdullah II, sí, el marido de Rania de Jordania. Por cierto, los colores de la bandera jordana responden a todas éstas sagas históricas: negra/abasí, blanca/omeya, verde/fatimí y el triángulo rojo, hashemita (que viene, por cierto de Hashem, el abuelo de Mahoma).

P1210754 Y como en todo país árabe, éste reino está absolutamente cubierto de fotos del rey, su familia y sus antepasados. Entiendo que concede cohesión al país y algo a lo que aferrarse pues todo hijo de vecino cuelga la foto del rey Abdullah II en su casa, en su taller, en su tienda…. además de en la comisaría, el hotel, el hospital o el centro de interpretación.

Al menos parece que los hashemitas lo están haciendo bien pues han logrado, gracias sobre todo a las ayudas del exterior, tener uno de los países árabes más tranquilos y avanzados de toda la región. Además, el rey sale sonriendo en muchas de las fotos y eso quita formalidad a éste hecho, tan común por otro lado.

2. Ammán, la capital

P1210592 Siento decirlo, pero Ammán es feo. Jordania es un país maravilloso, con algunos hitos turísticos, históricos y naturales de primer orden, pero su capital es una ciudad fea. Lo que no quiere decir, que tenga algunas cosas muy interesantes. La ciudadela, el teatro romano (herencia de la Philadelphia de la Decápolis) y sus zocos exteriores abarrotados de gente.

Pero sobre todo, sus habitantes, agradables y dispuestos a ayudar. Desde el policía que te indica en inglés como llegar a mil sitios, hasta el anciano que nos indica voluntariamente los horarios de acceso a las ruinas o el taxista que nos cuenta su triste historia de amor con una chica canaria (termina mal: los padres no admiten la religión de ella y le casan con una chica jordana a la que ni conoce).

P1210587Lo mejor de Ammán es lo mejor de Jordania como país: se mezcla lo antiguo con lo moderno. Las calles atestadas de gente vendiendo y comprando en los zocos callejeros con la más actual Calle Al Wakalat en la que la gente joven, con y sin velo, compra en Zara o en H&M (curioso, ver sus escaparates adaptados a la realidad árabe), mientras que los minaretes de la mezquitas del barrio viejo compiten con las gigantescas pantallas publicitarias de la zona moderna. Una ciudad fea, pero para visitar.

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3. Ayudas, turismo y fosfatos

P1210579Este tren que recorre el espacio desértico jordano lleva fosfatos. El 80% del territorio jordano (unos 90.000 kilómetros cuadrados) es desierto y gran parte de ellos los tiene que recorrer este tren, posiblemente hasta Aqaba, el puerto oficial (y único) al Mar Rojo en Jordania.

Y es que Jordania tiene tres fuentes principales de ingresos: el turismo (30% de la economía nacional), los fosfatos (20%, quinto productor mundial) y las ayudas del exterior (50%), sobre todo de EEUU, Arabia Saudí y, en menor medida, de la UE. Qué miedo da el dinero verde de Arabia Saudí. Y la lamentable influencia religiosa que ejerce.

En el campo del turismo, Jordania es cada vez más una potencia a tener en cuenta. Y los jordanos se han dado cuenta poniendo en el mercado numerosos artículos típicos de la zona a gran escala.

P1200955 Los barros y sales del Mar Muerto y los mosaicos son las estrellas del conjunto. Eso sí, los precios pueden llegar a ser prohibitivos. Como en todo viaje que se precie, en éste se incluye la consabida visita a centros de venta de estas cosas. En el caso de los mosaicos, al menos, nos toca valorar un centro donde se realizan mosaicos de forma artesanal. Y por eso una mesa de mosaico, o un jarrón, superan fácilmente el coste de todo el viaje de Siria y Jordania que estamos disfrutando…

4. Jordania bíblica

P1200938 Esto que se ve aquí, aunque calimosa, la Tierra Prometida. En esta colina murió, según los textos antiguos, Moisés, divisando lo que sería la Tierra Prometida para su pueblo: “Sube a este monte de Abarim, al Monte Nebo, situado en la tierra de Moab frente a Jericó, y mira la tierra de Canaán, que yo doy en herencia a los hijos de Israel y muere en el monte al cual subes” (Deuteronomio 32:49-0). Y allá que fue el hombre con su báculo y allí debió morir con 120 primaveras sirviendo de reclamo, un par de miles de años después a turistas y peregrinos religiosos.

P1200940 Si la tumba del hermano de Moisés, Aarón, se encuentra en las cercanías de Petra (gracias a lo cual fue descubierta la ciudad nabatea) la tumba del mismo Moisés no ha sido descubierta aún y, en su defecto, se ha construido un complejo arqueológico-eclesiástico en el Monte Nebo. Una misión franciscana italiana está trabajando desde hace muchos años en la recuperación de piezas del yacimiento mientras los turistas se afanan en buscar en el paisaje de la Tierra Prometida lugares míticos: Jericó, Jerusalén, Belén, Ramala, Qumrán, el Mar Muerto, el río Jordán y tantas otras cosas con nombres tan conocidos.

P1200933 El báculo de Moisés se convirtió en una serpiente, dice la leyenda, y un escultor la convirtió en realidad erigiendo una enorme figura un tanto extraña que da sombra al mirador de la Tierra Prometida. En el siglo IV los bizantinos construyeron aquí una iglesia cubierta de excelentes mosaicos. De ellos, y de los restos hallados en este yacimiento, trata el pequeño Museo que hay en el Monte Nebo (entre los que destaca una estela, la de Mesha, rey de Moab, en paleo-hebreo que se encuentra en el Louvre). P1200934 Aún así, en el Museo hay cosas interesantísimas, sobre todo inscripciones y mosaicos (el gran éxito de la misión franciscana) o alguna fotografía de la campaña arqueológica de 1933 realmente fascinante.

Algunos mosaicos no se pueden ver actualmente, pues la zona está en obras. Sin embargo, sí permanece para la visita el gran mosaico de la Capilla del Preste Juan, una capilla del siglo VI anexa a una de las iglesias bizantinas del conjunto, la de Amós y Casiseos. Los franciscanos de los años 30 hicieron muy bien en fotografiar todos los hallazgos, pues los mosaicos han sufrido más en estas últimas décadas que en su vida anterior. Aún así, el mosaico de la Capilla del Preste Juan se conserva en moderadas buenas condiciones y ha sido recientemente restaurado.

P1200943 El mosaico está decorado con escenas de caza y con la personificación de la Tierra, representada por una figura femenina con una diadema. Esta figura, ahora casi desaparecida, se reconoce perfectamente en las fotos del padre Bagatti en los años 30. El mosaico cuenta con una inscripción inserta en un templete: “Para la salvación y donación de tus siervos Sergio (hijo de Esteban) y de Procopio (hijo de Porfiria) y de Roma y de María y de Juliano Monje”.

5. Jordania romana y palestina

P1200996 Y hablando de Roma, en la cercana localidad de Madaba se halla uno de esos mosaicos fundamentales para entender tanto la situación en aquella época como en la actual. En el siglo VI, los bizantinos construyeron en Madaba varias iglesias. De ellas se han obtenido algunas piezas interesantes y algunos mosaicos espléndidos. Tan bellos eran los mosaicos que ni los persas ni los omeyas destruyeron las iglesias bizantinas, todo lo contrario, se incentivó en la zona la creación de talleres artesanales de mosaicistas.

Llegamos a Madaba tras recorrer tierras desérticas, ver acacias dando sombra a rebaños de cabras o a éstas siendo transportadas en coches por los beduinos. Madaba es una palabra aramea que significa zumo (Ma) de manzana (daba) lo que contrasta mucho con la desolación actual. En su momento debió ser una tierra muy fértil.

P1200977 Pues bien, en su Iglesia de San Jorge se guarda el mosaico de marras. Se trata de un mapa de dos millones de teselas de colores que refleja Palestina y Tierra Santa en el siglo VI. Llegó a medir 15x6 metros, si bien ahora no llega a 10x6. Fue hallado por casualidad al construir la nueva iglesia y ahora es el foco de atención de la ciudad. Desde el Nilo y el Sinaí hasta el Jordán (de donde los peces se dan la vuelta al llegar al Mar Muerto), a Jericó, Belén, Gaza, Tiro, Sidón, Karak… y Jerusalén, en el que se puede ver perfectamente el Cardo Máximo que la cruza y en donde se menciona “la nueva iglesia de la Virgen” que Justiniano mandó construir en 543, con lo que la datación es sencilla.

P1210697 Aún así, entre los yacimientos romanos destacan, por supuesto, Gerasa (Jerash) y otras tres de las ciudades de la Decápolis, Philadelphia (Ammán), Um Quais (Gadara) y Pella. La región jordana fue un importante centro del Imperio Romano a partir de Trajano (106 dC) como lo había sido antes en época Nabatea…

6. Grandes hitos

Sin lugar a dudas, Jordania es un país pequeño pero que contiene algunas cosas espectaculares y emblemáticas. Flotar en el Mar Muerto. Recorrer el desierto rojo del Wadi Rum. Recorrer el Siq hasta llegar al Tesoro de la Ciudad Nabatea de Petra. Pisar la plaza ovalada del yacimiento de Jerash, excelentemente conservado.

La verdad es que son estas cosas las que hacen de Jordania un destino ideal, fantástico. Creo que, a diferencia de otros países árabes, Jordania es un destino ideal para recorrerse por cuenta propia.

7. Jordanos

P1210152 Como comentaba en la parte de Ammán, los jordanos son en general gente muy amable y servicial, encantadores. Siempre dispuestos a dejar hacerse una foto sin problemas y con una sonrisa. Que se lo digan al policía jordano del Tesoro de Petra, que en poco más de cinco minutos tuvo que hacerse unas 10 fotos con diferentes turistas (vale, también conmigo, no lo pude evitar¡¡¡).

P1210748Pero entre las cosas que más me han llamado la atención entre los jordanos es, por ejemplo, las muestras de cariño entre hombres en la calle. Estos dos de arriba van de la mano y ya son mayorcitos.

Las muestras de cariño entre un hombre y una mujer en la calle son inexistentes. Desgraciadamente, la homosexualidad está prohibida y penada. Y sin embargo un par de hombres pueden ir de la mano todo el día en señal de cariño mutuo sin que nadie diga nada. Como diría un gran sabio de la época “Están locos estos jordanos”. :-)

P1210015 Otra cosa que me sorprendió es ver cómo numerosas personas ascendían a las azoteas de sus casas al atardecer como si de una terraza se tratase. En Jordania pasa como en Egipto y en muchos lugares de Turquía: las casas se construyen piso a piso, siempre dejando el superior abierto y diáfano con la estructura preparada para añadir otro piso para un familiar. Es en estos pisos inexistentes donde mucha gente pasaba la tarde del verano.

P1210157 Muchos de ellos son, por cierto, beduinos obligados a dejar su vida nómada y ahora comparten tradiciones y costumbres de antaño con una vida más o menos estandarizada. Eso sí, muchos de ellos no se separan de sus burros, cabras o dromedarios pues viven de sus animales.

En el caso de las cabras, muchos beduinos siguen siendo eminentemente ganaderos y ejercen de pastores del desierto. Los dromedarios ahora están más cerca del turismo que de las caravanas. Los burros ejercen de tales, cargando pesos varios. En todos los casos, no se libran de azotes y palos, desgraciadamente.

Aún así, aquellos que se dedican a la venta de pequeñas cosas (piedras, fósiles, pendientes, collares, vete tú a saber) te regalan más de lo que has comprado cuando entienden que te han engañado más de lo normal, lo cual, por otra parte, no te deja en muy buen lugar.

8. Colores, sabores y contrastes

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La comida árabe se repite en casi todos los países de su entorno. Primeros variados, compartidos por varias personas y ayudados por un pan ácimo sin levadura. Pastas como el Humous (de garbanzos, de yogur, de queso…) o en saladas como el tabouleh (tomate, pepino, perejil, cebolla..), hojas de parra rellenas, empanadillas de carne o queso.. todo un festival de sabores que está más rico que el segundo plato en el que invariablemente hay pollo y arroz o, en su defecto, cordero y arroz. De postre, las sandías más ricas y frescas, como sucede en toda la zona del Oriente.

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Si la comida es proclive a satisfacer los sentidos, también lo son los colores y contrastes de paisajes: el rojo del desierto del Wadi Rum; el azul pálido del Mar Muerto; el ocre de las tumbas reales de Petra y el rosado del Tesoro.

P1210348Paisajes pero también gentes que engrandecen el corazón. Y de todo eso, Jordania tiene mucho por ofrecer. Sonrisas como la de esta niña beduina en Petra, de camino al Monasterio, son el mejor recuerdo que uno puede guardar de este país fascinante.http://sp.visitjordan.com/Default.aspx