Mostrando entradas con la etiqueta Yacimientos arqueológicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Yacimientos arqueológicos. Mostrar todas las entradas

27 de mayo de 2012

Los frescos de Neidhart

P1020963Viena es una ciudad monumental. Pasear por la capital austríaca es verse rodeado continuamente de edificios grandilocuentes, bellos y un poco fríos. Muchos de ellos son visitables y suelen acaparar la atención de los visitantes y sin embargo hay otras cosas más humildes en Viena que, al menos a nosotros, nos emocionaron más que el edificio de la Ópera.

P1020975Y uno de esos ejemplos es el primer piso de la casa situada en la calle Tuchlauben, 19. Esta casa es bien conocida pues en agosto de 1979, como suele pasar en medio de unas obras, se halló todo un conjunto expositivo de frescos medievales dedicados a narrar momentos de las historias de un trovador medieval muy popular en la Alemania del siglo XIV, Neidhart von Reuental (1180-1240).

La casa había pasado por numerosos avatares en su larga historia, incluyendo una completa transformación en el siglo XVIII por lo que nadie podía suponer que los muros de la Edad Media se mantuvieran en su sitio y menos, con frescos espectacularmente conservados.

Lo que son los centroeuropeos: la historia de la casa está perfectamente registrada; se conocen todos y cada uno de sus dueños desde 1370¡ Es bastante curioso llevar a cabo ese ejercicio de imaginación que supone rastrear nombres antaño desaparecidos (y encontrarse tantas Bárbaras a lo largo de la historia de propietarios). Entre todos destaca aquel que poseyó la casa en 1398, Michel Menschein, miembro del Consejo Municipal en aquellos años (hasta 1414, un año antes de su muerte) y con suficiente poder como para contratar los servicios de pintores locales especializados para la decoración de una de sus casas (y tenía muchas en la ciudad). P1020969Efectivamente, Tuchlauben, 19 era la casa denominada “de Verano”, Sommerhaus", en contraposición de su casa “de invierno”, Winterhaus, que curiosamente se ubicaba en la calle Tuchlauben… 20¡

El tipo se podía permitir los mejores frescos para su casa de verano, pues contaba con recursos suficientes como para mantener al menos otras cuatro o cinco casas en Viena. Pero se cree que esas otras casas no eran sino inversiones, que donde vivía realmente (y alternativamente) era en Tuchlauben 19 y 20. Menschein debía ser un tipo importante; aparte de formar parte del Consejo era un empresario burgués de nivel, posiblemente metido en el negocio textil.

P1020958Y un tipo así tenía que dar una imagen adecuada. Su casa, como todas las de los poderosos, tenía que transmitir su imagen y por eso se hizo con los servicios de los mejores pintores de frescos de la ciudad. No se sabe a ciencia cierta quienes fueron exactamente. Se sabe por el estilo de las pinturas, por las caras, los gestos, los paisajes, que las pinturas datan de finales de la década de 1390 y principios de la de 1400 y que los pintores, probablemente vieneses por las implicaciones políticas que tenía ser miembro del Consejo, tuvieron por formación, aprendizaje o herencia, cierta influencia del arte de la Bohemia de aquella época.

Hay un puñado de pintores vieneses activos en esos años pero las pistas recaen sobre todo en Jackob Grün, también miembro del Consejo y con renta suficiente como para mantener su propia casa. Es posible que Grün pintase otro conjunto similar al que estamos tratando en la Winterhaus, pero no se ha conservado.

P1020961Bien, para poder ver en directo los frescos tenemos que dirigirnos a Tuchlauben, 19, por supuesto, muy cerca del centro histórico de la ciudad. El coste de la entrada es muy reducido, apenas 4 euros, y creo que merece muy mucho la pena subir a su primer piso y recorrerlo(www.wienmuseum.at/en/locations/location-detail/neidhart-fresken-1.html). Se trata de una casa típica del siglo XVIII, barroca, que conserva el estilo de su siglo y que guardaba en su interior, como si fuera un tesorillo, estos magníficos frescos.

Se piensa que los frescos estaban ubicados en un gran salón o sala de banquetes. No quedan demasiados ejemplos de los frescos que cubrían las paredes de casas privadas en aquel entonces (sí de iglesias, palacios y templos, pero no de residencias de la burguesía). Casi todas las pinturas están (o estaban, no se ve bien) divididas en tres partes horizontales, una inferior a modo de cortina, una intermedia con el motivo de la pintura y una banda decorativa superior. Parte de esa banda se ha perdido por las transformaciones que la casa ha tenido a través de los siglos.

P1020973Y aunque parezca que las escenas son independientes unas de otras, en realidad no son sino una composición basada en las poesías del trovador Neidhart von Reuetal y que se agrupan en función de las estaciones del año a las que representan. Al propietario de la casa le debía gustar el tema, aunque sólo sea por el nombre de sus dos casas en Tuchlauben y los motivos del grupo de frescos de la Sommerhaus.

Aunque es evidente que el color se ha deteriorado con el paso del tiempo (también es evidente el cariño con el que han sido restauradas las pinturas), los frescos siguen manteniendo un encantador juego con el espectador: no sólo transmiten el poder y la sensación de legitimidad que debían proporcionar en la época; también alientan la curiosidad y la diversión al tratar de interpretarse.

P1020966Al fin y al cabo, los temas principales de los trovadores eran el amor, la galantería, las justas, las batallas y los torneos caballerescos; y un poco de todo esto encontramos en los frescos de Neidhart basados en el ciclo de las estaciones.

Veamos: en la pared norte encontramos las escenas asociadas al verano (la Pelea de los Campesinos, el Juego de Pelota y los Amantes; el Robo del Espejo) pero también las asociadas al invierno (la Batalla de las bolas de nieve y el Paseo en Trineo). La pared sur queda para la Primavera (La Broma de la Violeta y el Baile) y el Otoño (el Banquete y un fragmento de un paisaje). Canciones, chistes, representaciones, cuentos… las escenas trasladan la mitología medieval del siglo XIII a la decoración exclusivista de un rico fabricante de finales del siglo XIV.

Ni las canciones de Neidhart ni las chanzas de la época dejaban en buen lugar a los campesinos, quienes solían aparecer como los malos del cuento, los vagos o los que generan problemas. El fresco de la Pelea de los Campesinos (Dörperkampf) recoge un poco este espíritu. Se trata de la fotografía de arriba. En el fresco, delante de un castillo, tres campesinos están luchando con espadas (faltan más, los demás han desaparecido por los daños habidos a las paredes). Estos campesinos luchan con fiereza y sus caras se consideran vulgares, sus armaduras, contrahechas. Y uno de ellos tiene el pelo muy largo: Neidhart se quejaba de lo vergonzoso que era que los campesinos llevaran así el cabello. Pero además, la lucha tiene un componente caricaturesco.

P1020967También en la pared norte está “El Juego de la pelota y los amantes”, uno de los más bonitos del conjunto. Se trata de una escena típica de verano en la que un caballero toma por la cintura a una de las dos damas que le acompañan mientras al otro lado del paisaje (con muchos árboles) de un grupo de personas una mujer lanza una bola de contenido vegetal al trío inicial… probablemente al hombre, quien podría ser el favorito de la dama. Esta escena se repite en otros frescos de la época.

En “El robo del Espejo” una figura, probablemente materna, está rogando cuidado a su posible hija, elevando su mano. Y es que la hija está yaciendo con el mismo hombre al que le ha lanzado en el fresco anterior la bola de consistencia vegetal (puede que algún tipo de corona), cediendo a sus impulsos (ay, qué típico de los campesinos) de una manera bastante real, muy medieval y libertino… Esta escena está sacada de algunas de las canciones de Neidhart y el espejo mencionado no es sino una metáfora extraída de las historias del trovador.

P1020970

Pasamos al invierno y qué mejor que comenzar con una batalla de bolas de nieve. Al menos es lo que parece que se están tirando los personajes del fresco. Sin embargo, hay otra opción que barajan los expertos: que se estén tirando huevos. Y es que hay escenas en las canciones de Neidhart en las que aparece una “guerra de huevos”. Y en medio, dos campesinos peleándose… por supuesto, por una mujer.

P1020971A un lado aparece un trineo. Es la primera parte de otro fresco, precisamente “La carrera de trineos”. Neidhart von Reuental tiene una canción dedicada a las carreras de trineos, que debían ser una actividad de ocio muy habitual en la época. En la escena, tres mujeres con las cabezas recubiertas marchan en trineo en medio del frío invierno. Al frente, hay un hombre en un caballo embridado tirando de los trineos. La escena debía ser mucho más larga, con más trineos ocupando las paredes de este salón de banquetes.

P1020964

Llegamos a la primavera, al otro lado de la casa. Y allí nos espera otra escena habitual de los cantares medievales que se dejaban llegar por la lujuria como motivo argumental principal. La broma de la violeta es un fresco de este tipo. Y se trata de la historia más popular de las que nos han llegado de Neidhart. En ella, Neidhart encuentra la primera violeta de la primavera y la cubre con su sombrero, para poder encontrarla después. Su motivo bien puede ser reservar la flor a la Duquesa para que la pueda coger ella misma.

Es entonces cuando aparece la travesura a la que hace mención el título del fresco: un campesino encuentra la flor y, literalmente, se caga encima. Y en el fresco (donde faltan, precisamente la duquesa, el sombrero y la cagada), los hombres de la corte (o el mismo Neidhart) descubren con horror la sorpresa y levantan la mano asombrados. Al fondo, un gran castillo almenado y una maravillosa pradera cubierta de verdor y de flores rojas, la típica ambientación que dice mucho de la calidad del fresco encargado por Michel Menschein.

P1020963

Un trozo de pared en blanco uniría la travesura de la violeta con el siguiente fresco, el que quizá es el más espectacular: el baile en corro. Un hombre toca el caramillo para que numerosas parejas se pongan a bailar en corro. Una pareja lleva la voz cantante; él posee un báculo con el que va dando órdenes. Según comentan, es la escena de baile más antigua hallada en Viena.

P1020960Justo al lado, separado por un árbol, aparece el último gran fresco, el Banquete. A la izquierda, un hombre sentado bajo un baldaquino alcanza una jarra mientras con la otra mano mueve el fuego. Y es que ya estamos en otoño y la gente se sienta al banquete para dejarse llevar por la glotonería y la gula, tal y como Neidhart dejó también reflejado en sus cantares.

P1020965La antigua entrada de la casa incluía frescos de paisajes otoñales. Algo de ellos queda en alguna de las columnas de la casa. En ellas, árboles sin hojas y unas poquitas flores rojas aportan una imagen que también aparece en alguna canción de Neidhart.

Y así acaba nuestra visita, asombrados y encantados por haber tenido el privilegio de ver los más que bien conservados frescos de una casa particular medieval y de conocer de primera mano la tradición de los cantares de uno de los trovadores alemanes más famosos, Neidhart von Reuental (1190-1236), cantante en la corte de Federico II y del que más melodías han sobrevivido hasta la actualidad.

Más información en wikipedia: http://en.wikipedia.org/wiki/Neidhart_von_Reuental. Neidhart, por cierto, está enterrado en la Catedral de San Esteban. Enseguida nos dirigiremos a ella.

Por cierto, la información de esta entrada procede de los estudios de Eva-Maria Höle y Oskar Pausch.

18 de enero de 2012

Las Termas romanas de Bath

P1000575La rebelión de la reina Boadicea en el año 60 de nuestra era debió dejar tocada a la Britania romana. Destrucción y ruina que se tradujo en obras para reconstruir lo antiguo y crear cosas nuevas. Y, ¿por qué no, debieron pensar los mandamases romanos, aprovechamos el santuario nativo de Sulis y lo convertimos en un centro termal, de baños y tratamientos curativos, y así no sólo limamos asperezas sino que creamos un emporio que, con un poco de suerte, durará siglos?

Bueno, esta última parte es mía, pero es que las palabras se quedan en los labios al ver las magníficas termas romanas de Bath, uno de los yacimientos/museos/ambientes más conseguidos y fabulosos que he tenido la oportunidad de visitar.

Como comentaba, antes de ser el futuro Aquae Sulis romano o el Bath sajón e inglés, en este lugar ya se realizaba un culto a la diosa Sulis. La leyenda medieval le asignaba la responsabilidad al Príncipe Bladud quien en el siglo nueve antes de nuestra era contrajo la lepra y, viendo como los cerdos salían limpios de sus baños en las fuentes termales de la zona, allá que se metió, con éxito para él y para la misma zona, pues creó la primera ciudad en Bath.

Más allá de toda esta historia, la verdad es que las tribus de los Dobunni y de los Durotriges ya vivían por aquí en el siglo I aC y ellos creían que el arroyo termal que había aquí tenía propiedades curativas y como tal decidieron dedicarlo a la Diosa Sulis.

P1000518Pero como los romanos tenían un más que interesado respeto por los dioses locales, durante la conquista el arroyo termal dedicado a Sulis se mantuvo e incluso se profesionalizó. La influencia de las legiones fue también decisiva a este respecto, sobre todo de aquellos soldados que se jubilaron en la zona o quienes terminaron trabajando en ella.

P1000513Muchos de ellos se acercaban al arroyo sagrado y lanzaban objetos a su interior, tal y como venían haciendo los antiguos dobunni y los durotriges antes (se han hallado monedas de esa época) P1000515y como muchos años después hacemos nosotros mismos en casi cualquier fuente donde nos digan que hay suerte de por medio.

Entre las piezas más interesantes halladas como parte de ese botín lanzado al río se encuentran puntas de flecha, estribos de caballo, un diploma garante de ciudadanía romana para un soldado de una tropa auxiliar (eso sí que era un auténtico tesoro) o, mi favorita, una patera de bronce decorada con el mismísimo Muro de Adriano.

El número de lápidas de antiguos soldados halladas en Bath es importante y muchas de ellas, muy curiosas. Impresiona la lápida de L. Vitelius Tancinus un auxiliar de la caballería procedente de Hispania, quien fue enterrado en un cementerio de legionarios antes de que Bath fuera Bath.

O la de Julius Vitalis, armero de la Legión XX, quien falleció aquí. Algunas de estas lápidas (además de la patera, el diploma, etc mencionados antes) se pueden ver en el excepcional museo que acompaña la visita a las termas en Bath. P1000588Se trata de una exposición fantástica, pues reúne piezas con recreaciones digitales de las antiguas termas, pero también con la presencia activa de algunos de los protagonistas romanos que dejaron su huella en la ciudad, bien en presencia cinematográfica o incluso en presencia física.P1000517P1000524

El museo tiene establecido un programa llamado “Meet the romans” gracias al cual siempre hay rondando alguien por el museo caracterizado como un romano.

La foto con la dama romana del primer siglo de nuestra era, con su alto tocado de pelo, no tiene precio. Esta dama romana está basada en la figura de piedra que probablemente decoró una tumba romana de una dama (saludable, se empeñan en mencionar en todos lados) de la época, pero que vuelve a la vida en pleno siglo XXI para sonreírnos mientras mira los baños.

Pero me estoy adelantando. La dama romana, la patera del soldado o las lápidas se encuentran en las Termas Romanas de Bath (http://www.romanbaths.co.uk/) una de las mayores atracciones de la ciudad. Se encuentran en el centro histórico de Bath, pared con pared con uno de sus restaurantes más conocidos (el Pump Room) y justo al lado de la Abadía.

P1000837Nadie diría al ver la fachada que lo que te vas a encontrar dentro del edificio son unas termas romanas, desde luego no tiene nada que ver con las que estamos habituados a ver. P1000447La entrada cuesta unas 13 libras y hay una combinada con el museo de la moda (lo siento, es el único de Bath que no visitamos).

La entrada se realiza por el piso superior de las termas y da lugar, casi de inmediato, a una de las más sugerentes vistas que ofrece la ciudad. Se trata de una terraza realizada en 1897, momento en que los baños romanos se reabrieron al público. Desde la terraza, además de la impresionante visión de la torre de la abadía, se puede uno maravillar, en la parte de abajo, con una gran piscina de un verde claramente asociado a la población de algas microscópicas que lo pueblan.

En ese momento caes que mirando contigo a la piscina (que no es más que una de las partes de los baños romanos creados en torno al arroyo termal original) se encuentran esculturas de emperadores y generales romanos realizadas por G.A. Lawson en el mismo año que la terraza con motivo del descubrimiento y reapertura de los baños (de hecho, en este mismo lugar estaría ubicado el Gran Baño, un edificio cerrado cuyo tejado se ubicaría a más de 20 metros del suelo de las termas).

P1000470P1000469Cuando abandonamos con pesar la fotogénica terraza nos encontramos cara a cara con el verdadero protagonista de todo esto: el arroyo termal. Sólo se puede ver el estanque que forma a través del cristal (denominado el Baño del Rey) y conocer que la temperatura a la que fluyen diariamente más de un millón de burbujeantes litros está en torno a 46ºC.

P1000564Este estanque, que cuenta con la presencia supervisora de la estatua del legendario Príncipe Bladud, se construyó bastante después de la época romana, momento en el que nadie se bañaba en él, era un lugar sagrado al aire libre. Con el tiempo, seguramente en el siglo II, se cubrió con una edificación que quedó en ruinas una vez que los romanos abandonaron Britania. En el siglo XII se construyó el actual estanque, sumándose la estatua de Bladud en el XVII.

P1000495Y es que probablemente sea la datación de los propios baños uno de los aspectos peor conocidos. Lo que está claro es que la inscripción más antigua hallada en los baños es un pequeño fragmento con inscripciones, probablemente parte de un altar, que hace mención al séptimo consulado del Emperador Vespasiano, lo que ubica a las termas, al menos, en el año 76 de nuestra era. En aquellos días es probable que se le diera nombre a la villa: Aquae Sulis, haciendo mención a la diosa tribal original (en otros documentos aparece nombrado como Aquae Calidae, “Aguas cálidas”).

P1000499P1000612Desde aquel momento hasta al menos finales del siglo IV los baños no dejaron de crecer. En el museo se puede observar una fantástica maqueta que muestra las dimensiones y estructura que debía presentar el complejo en esa época, incluyendo los baños, templos y el propio arroyo termal. Cientos de personas podían disfrutar de ellas.

Y algunas las podemos conocer a lo largo del recorrido. De hecho, uno de los puntos fuertes de la visita está justo al final: una representación digital de todas las piscinas de los baños con diferentes personas bañándose, paseando, hablando, descansando. Si las tocas, la pantalla te cuenta quienes fueron cada uno de ellos. Realmente emocionante.

P1000502Entre los que están realmente presentes en el museo destaca (además de la dama del tocado) destaca decía la figura en piedra, posiblemente un nicho, de un hombre togado que lleva un rollo con un documento y, sobre todo, el bien conservado esqueleto (con los restos de sus dos féretros, de metal y de piedra) de un comerciante sirio cuya vida finalizó en Aquae Sulis.

P1000523¿Y a qué venía aquí toda esta gente? ¿Sólo a bañarse o a recibir tratamientos curativos? No, también venían a visitar a la diosa Sulis. O, mejor dicho, a Sulis Minerva pues los romanos se adaptaban a lo que fuere.

Hombres y mujeres se llegaban al antiguo Bath a presentar sus respetos a la Diosa y a recibir tratamiento. Muchos de ellos venían de muy lejos, en un peregrinaje probablemente bien organizado. Se han hallado inscripciones de diferentes personas en todo el complejo termal: jóvenes de 18 y viejos de 86, militares, civiles, peregrinos alemanes (como un tal, ejem, Peregrinus) y peregrinos locales (como el escultor Sulinus, de las cercanías). Todos ellos venían al complejo termal… y al complejo religioso.

P1000504Y éste estaba espléndidamente representado por el Templo de Sulis Minerva, un altísimo templete de 15 metros de altura con cuatro poderosas columnas corintias y un frontis del que, qué suerte hemos tenido, se han encontrado una buena parte de sus restos. Lo que más debía llamar la atención en su momento era la enorme cabeza de una gorgona que ocupaba su centro (con dos victorias aladas a izquierda y derecha, y dos cascos a sus pies, uno de ellos con un búho encima; mención evidente a Minerva).

P1000507Y como suelen decir todos los arqueólogos, el pasado era a todo color, no blanquecino, marmóreo o pétreo como lo vemos ahora. Por ello, nuestra gorgona y el resto del frontón debían estar maravillosamente pintados (y esto es lo que tratan de representar en las Termas mediante juegos de luces sobre el templo).

En cualquier caso, Perseo no le cortó la cabeza a una gorgona masculina como es el caso, sino a una femenina. Y la presencia de figuras de tritones en el frontal puede hacer pensar que estemos ante un dios del mar en lugar de una Gorgona. O el sol, con sus rayos….

P1000555El caso es que estos restos fueron hallados en 1790, aquel momento en el que la construcción del Pump Room llevó al descubrimiento de los antiguos baños y a su aprovechamiento y puesta en valor en todos los sentidos. Y fue unos pocos años antes de dichos trabajos, en 1727, cuando se localizó a la Minerva de bronce dorado que debió ocupar la cella del templo, la parte más secreta y a la que sólo debían acceder los sacerdotes.

P1000538Se trataba de una escultura de culto de la que sólo se ha encontrado la cabeza (no siquiera el casco que debía llevar encima) y que representaba a Minerva… pero también a la nativa Sulis, en uno de esos ejercicios integradores de los que tanto gustaban los romanos.

La figura está un pelín dañada, por cierto, obra de los invasores de la Britania romana o de cristianos fundamentalistas.

En el complejo religioso también se ubicaron otros edificios. Particularmente interesante pareció ser el Templo dedicado a la Diosa Luna y al Sol. El relieve de la Diosa Luna, que debía decorar uno de los edificios también se ha hallado en el área de las Termas.

P1000531La Diosa tiene a la luna por detrás y lleva en la mano un bastón con el que dirige el carro con el que cruza el cielo nocturno. En la zona se han hallado también altares dedicados a Esculapio o a Mercurio. Incluso se ha encontrado un curioso exvoto de tres diosas madres célticas en las que se quiere ver el origen tribal y con tres personalidades de Sulis (futura Sulis Minerva).

Unos cuantos sacerdotes debían estar al servicio de la diosa. Destaca uno de ellos, Gaius Calpurnius Receptus, quien trabajo en el templo y a quien dedicó la típica ara funeraria su mujer liberta, Calpurnia Trifosa en un cementerio al otro lado del río. La inscripción del altar incluye errores ortográficos igual que la del pedestal más importante hallado en la zona, la Piedra del Haruspex o del Arúspice.

P1000529Se trataba de un sacerdote un tanto especial, pues podía leer las tripas de los animales sacrificados (eran especialistas en hígados), el vuelo de las aves y todo tipo de augurios sobre los que les gustaba asesorar.

El hallazgo de este piedra, dedicada a Lucius Marcius Memor es considerado importante porque es extremadamente rara: tanto, que hasta la inscripción HAR que lo identificaba fue ampliada a posteriori hasta HARUSP para poder hacer entender a los que la vieran lo que realmente representaba. No había demasiados arúspices en el Imperio y mucho menos en Britania. De ahí la relevancia de la piedra.

P1000530Los sacerdotes podían tener un atrezzo un tanto especial. En la muestra se expone una máscara de estaño que utilizarían los sacerdotes de Sulis Minerva en ciertas ceremonias. En su momento estaría engastada en una cubierta de madera que ya ha desaparecido así como las probables gemas que le servirían de ojos. Muy probablemente sería portada en una procesión.

Pero sin duda son las maldiciones que han aparecido en el fondo del arroyo sagrado las que más dicen sobre el poder que los peregrinos y visitantes que tenía el complejo de las termas de Bath daban a Sulis Minerva. En el arroyo ha aparecido de todo: monedas, jarras, vasos, joyas.. todos ellos regalos a la diosa (muchos de ellos con una inscripción dedicada a ella: DSM Deae Suli Minervae). Pero también han aparecido en el arroyo numerosas tablillas de plomo o estaño con dedicatorias e inscripciones solicitando algo a la Diosa. Solo que la mayor parte de las veces ese algo es una maldición.

P1000542Se trataba de castigar a quien había robado algo o hecho alguna maldad. A veces el que maldecía no tenía claro el culpable, con lo que exponía un listado de sospechosos. Es bastante famosa una maldición en la que alguien declara que “La persona que me haya robado a Vilbia se convierta en líquido como el agua” y propone un elenco de personajes que podrían haberlo hecho: “Velvinna, Exsupereus, Verianus, Severinus, Augustalis, Comitianus, Minianus, Catus, Germanilla, Jovina”. 

P1000551Lo gracioso es que no sabemos qué o quién era Vilbia ni si finalmente se halló al culpable… ni si éste se convirtió en agua (si bien gracias a maldiciones como éstas se han conocido más de ciento cincuenta nombres célticos). En otras ocasiones simplemente se solicitaba que volvieran a aparecer los guantes o la toga que se habían perdido.

Pero volvamos a las gentes que iban a disfrutar de las aguas termales. Se mantienen bastante bien las diferentes áreas que caracterizaban un baño típico romano: apodyterium para desvestirse, frigidarium para los baños fríos, tepidarium para los templados y caldarium para los calientes. Pero además, en Bath se contaba con lo último de lo último: un laconicum, una estancia dedicada al calor seco, esto es, una sauna.

P1000610El proceso sería más bien el de apodyterium, ejercicio físico, tepidarium, caldarium y un reconstituyente frigidarium.

En cada sala se trata de reconstruir el aspecto que debían tener en su momento. En caldarium y tepidarium se hace bien patente el hipocausto, el sistema que permitía caldear el ambiente desde debajo del suelo, donde circulaba el aire caliente generado en estufas alimentadas por esclavos.

P1000598El baño era un acontecimiento social en época romana y en Bath no tendría porqué ser diferente. Se puede uno imaginar fácilmente (bueno, lo puede uno ver fácilmente) a romanos tomando un baño frío en el enorme baño circular que servía de frigidarium.

Al principio mujeres y hombres se bañaban juntos hasta que emperadores como Adriano decidieron prohibirlo y separarlos. En Bath, al menos, se compartía el baño en el mismo tiempo, en diferentes espacios para hombres y mujeres pero al menos a las mismas horas.

P1000593Pero es que en Bath se añadía el concepto sagrado y curativo de las aguas del arroyo termal. Debía ser todo un espectáculo pues mientras en otros baños el caldarium era pequeño, en Bath cubría toda una gran piscina y que se mantenía en perfectas condiciones gracias a materiales en piedra y plomo que durante muchos años sirvieron sin grandes problemas. De las técnicas de construcción hay un apartado al final del recorrido, justo antes de salir hacia la tienda y hacia las calles de una ciudad, Bath, que todavía mantiene el nombre de aquello que la caracterizó cuando era Aquae Sulis, las aguas para el baño.

P1000600P1000568A partir del siglo IV las cosas empezaron a ir realmente mal. No se hayan demasiadas monedas ni objetos a partir de esta época en el arroyo. Peregrinar no era fácil ya, los bárbaros asolaron ciudades y villas y las instalaciones, templos, baños y el complejo en sí decayó hasta la ruina.

Al menos hasta la época sajona, en la que la ciudad se denominó Hot Bathu y, posteriormente, hasta finales del siglo XVIII momento en el que la remodelación del Pump Room coincidió con un interés por lo antiguo que se concretó en la construcción de unas nuevas instalaciones por encima de los antiguos baños pero conservando la esencia de los mismos. Una época esta, la georgiana, en la que tomar baños se volvió a poner de moda y gracias a lo que se dejó para la posteridad las Termas Romanas más fascinantes que hemos visitado.

18 de diciembre de 2011

Stonehenge, Avebury y sitios relacionados

P1000182

Cuenta Bill Bryson en su maravilloso libro “En casa” que a mediados del siglo XIX la práctica totalidad de los monumentos antiguos de Gran Bretaña estaban en manos privadas y ninguna ley obligaba a los propietarios a cuidar de ellos. Stonehenge, el más famoso de todos, se encontraba en una situación deplorable hasta que llegó el London and South Western Railway en 1870 para construir una vía ferroviaria que cruzaba por el centro del yacimiento, con la idea, transmitida por un empleado de la empresa, de que Stonehenge estaba en un estado “irrecuperable y sin servir absolutamente de nada a nadie”.

P1000213Nadie lo diría, siglo y medio más tarde, a la vista del gran número de visitantes que recibe el yacimiento anualmente (850.000 según las guías).

Pero algo de todo ello quedó, pues Stonehenge se encuentra ubicado en la encrucijada de dos carreteras locales, una de ellas tan cercana al monumento que hay que cruzarla por debajo para poder acceder al mismo.

Nos acercamos a Stonehenge de la mano de Mad max Tours (http://www.madmaxtours.co.uk/), una de esas empresas que programa tours pequeños y agradables, con poca gente y con un guía simpático y que te deja tiempo para ver las cosas. Y así recorremos la campiña inglesa, parte de los Costwolds (con las encantadoras de villas de Lacock o Castle Combe) pero, sobre todo, nos acercamos a Stonehenge y a otro de los yacimientos megalíticos cercanos a éste, el círculo de piedras de Avebury.

P1000134P1000137

Paramos en un aparcamiento bastante amplio, cercano a las taquillas y a la tienda de recuerdos. La infraestructura es bastante decepcionante, en tanto en cuanto decenas de vehículos recorren las carreteras cercanas, la tienda es pequeña y no hay nada parecido a un centro de interpretación. Existen planes para la construcción de un centro de estas características pero por ahora es la audioguía que te dan con la entrada (que, por cierto, se paga aparte del tour) la que proporciona toda la información que se necesita. P1000136 

A la entrada de la zona de taquilla se ubican dos piedras pertenecientes a una de las configuraciones históricas de Stonehenge, pero que no han sido reubicadas en el resto del complejo (posiblemente sean una piedra de estación y una piedra azul). Y es que el yacimiento ha tenido que ser restaurado y en numerosas ocasiones, remontado después de las tribulaciones por las que ha ido pasando a lo largo de su amplia historia.

Esa historia comienza, aparentemente, hace 5000 años, cuando en esta zona se erguía un templo realizado en madera. Postes verticales de madera, un terraplén y un foso, elementos muy probablemente representativos de un templo del neolítico. El foso, de características muy irregulares, fue cavado utilizando omóplatos como palas y cuernos de ciervo como picos. Datando con radiocarbono los restos de huesos hallados en el foso se ha ubicado la primera construcción de Stonehenge allá por el 3000-2950 antes de nuestra era. Curiosamente, algunos de los huesos hallados son incluso anteriores, por lo que se quiere ver algún tipo de ofrenda con la que beneficiar a aquello para lo que se construyó el templo.

P1000152Los agujeros que soportaban los postes verticales (y que mucho más tarde, una vez desaparecidos por pudrición los troncos, sirvieron de sepultura para más de 50 personas) han sido denominados “Agujeros de Aubrey” en homenaje al primer estudioso de Stonehenge y descubridor de los mismos, John Aubrey (1626-16797). Mención a ello se hace en las primeras paradas de la visita, que rodea el monumento. Los visitantes recorremos un amplio círculo que recorre las paredes de Stonehenge, pudiéndolo apreciar desde todos los puntos de vista.

P1000187Y lo que más llama la atención, por no decir lo único, son las piedras.De éstas se distinguen dos tipos en función de su tamaño y características. Las piedras más grandes, algunas que sobrepasan las 40 toneladas, se ubican tanto en el centro del monumento como en el exterior del mismo.

Se denominan “Piedras de Sarsen”, una piedra de arenisca muy dura que procede de una zona 30 kilómetros al norte de Stonehenge, en Marlborough Downs, donde aún se pueden encontrar inmensas piedras semienterradas. Pero no nos equivoquemos: el esfuerzo realizado para traer estas inmensas moles desde una treintena de Km es comprable al que tuvieron que realizar los artesanos que las pulieron y dieron forma.

P1000172Pero si sorprendente es el emplazamiento original de las piedras de Sarsen más lo es el origen de las llamadas piedras azules, las piedras más pequeñas del complejo y que tienen composiciones bien diferentes. El rasgo que las une es, precisamente su origen: las colinas Preseli al oeste de Gales, a más de 240 Km de distancia de Stonehenge. Inicialmente se localizaban hasta 80 piedras azules en el yacimiento (ubicadas ahora en una zona entre los dos círculos de piedras de Sarsen, pero en su momento adoptaron otras formaciones), muchas de ellas de más de 5 toneladas de peso.

El cómo llegaron hasta aquí es uno de los misterios habitualmente asociados a este emplazamiento. El arrastre de las piedras grandes a través de la tierra y el uso del río Avon o del mar pueden facilitar el traslado de las azules desde una distancia tan amplia. Y una vez en Stonehenge las piedra se ubicaron en una configuración muy interesante.

P1000208

Como luego veremos en Avebury, los círculos de piedra tradicionales y característicos de esta zona de Gran Bretaña se limitan a tener dispuestos en posición vertical grandes bloques de piedra formando un círculo o un semicírculo. En Stonehenge, en cambio, todo se hizo a lo grande. Mientras que en otros yacimientos las piedras están sin pulir, aquí lo están de forma cuidadosa. Pero no sólo a título estético, también funcionalmente, pues muchas de ellas cuentan con estructuras y labrados para su unión y configuración.

P1000186Aunque hay varias teorías, lo más probable es que la configuración mencionada de piedras tuviera como fin crear un templo dedicado al sol. La estructura de Stonehenge cuenta con un alineamiento entre la entrada al recinto de piedra, el inicio de una avenida que se acercaba al mismo y el extremo de la principal de las herraduras interiores.

Los tres ámbitos forman una línea que apunta a la salida del sol en el solsticio de verano y hacia la puesta de sol en el solsticio de invierno. No conocemos qué rituales se llevarían a cabo para celebrar estas fechas, pero lo que es seguro es que se celebrarían desde hace miles de años.

P1000171

P1000202Es probable que en la primera distribución de piedras del primitivo Stonehenge (alrededor de 2550 aC) se repartieran un buen número de piedras azules en el centro del espacio ubicando cuatro piedras de estación en cuatro lugares estratégicos en el borde del terraplén y un par de enormes piedras de Sarsen en la entrada de Stonehenge, de las cuales queda una erguida junto a la carretera (foto de la derecha).

Tiempo después, sobre 2300 aC hubo una redistribución de estas piedras, ubicándose tres grandes moles a la entrada del complejo (de las que sólo queda una, la llamada Piedra del Sacrificio, caída y visible por fuera del círculo de piedras en la foto superior). Además, quedó más o menos establecida la configuración definitiva del círculo de piedras.

P1000144

Se trata de cuatro estructuras concéntricas, dos círculos y dos herraduras. En primer lugar un grupo exterior de 30 piedras sarsen coronadas por dinteles (de las que sólo quedan 17). Los dinteles se unen a los bloques verticales gracias a un machihembrado típico de carpintería con saliente o espiga en la parte superior de los bloques que se une a un agujero o mortaja que aparece en los dinteles. Los extremos de éstos están unidos por lengüetas y de todo ello sólo ha sobrevivido dignamente la parte noreste del complejo.

P1000170

Dentro del anillo de piedras de sarsen se ubicaba otro anillo concéntrico de piedras azules, aproximadamente 60 piedras de las que quedan un número muy reducido. Estas piedras, salvo un par de excepciones probablemente asignables a antiguos dinteles, no están trabajadas.

El grupo siguiente es el más impresionante: el de los trilitos (tres piedras, en griego). Se trata de una herradura con cinco estructuras colosales de piedras de sarsen, cada una de ellas con dos bloques verticales y un dintel horizontal . De las cinco quedan tres en pie y resultan muy llamativas por su tamaño, como lo es la mayor piedra vertical erigida en Gran Bretaña, de 7.3 metros de altura y que debió pertenecer al mayor de los trilitos. La espiga en lo alto de su superficie, aún a la espera del dintel que la complete, es fantásticamente visible desde cualquier lado.P1000167

En el interior de la herradura de trilitos, otra herradura de piedras azules, unas 19, con muestras de haber albergado algunas de ellas dinteles. En el extremo de esa herradura, y a la sombra del trilito más grande, se sitúa la llamada Piedra del Altar, semienterrada debajo de otra, una piedra arenisca verde que se convierte en la piedra más grande del complejo que no es de sarsen.

La verdad, no sé porqué me entretengo tanto en comentar la distribución interna de Stonehenge cuando no te permiten visitar su interior. El recorrido circular te permite ver el monumento desde todos los ángulos, pero no penetrar en él. Por ello tiendes a prestar más atención a otras cosas de la visita.

P1000207

La vista panorámica alrededor del monumento, por ejemplo. Además de la verde campiña y de las carreteras que cruzan el paisaje, llaman enseguida la atención los numerosos montículos cubiertos de hierba que rodean Stonehenge.

Se trata de túmulos redondos y cada uno de ellos contiene la sepultura de un personaje adinerado y de elevada posición social de la Edad del Bronce. En su momento debieron resaltar muchísimo: pirámides de color blanco calizo en la pradera y el bosquete inglés de hace miles de años. Quienes allí estaban enterrados querían trasladarnos a los observadores del futuro la importancia de su persona.

En un radio de tres kilómetros alrededor de Stonehenge se han localizado del orden de 300 túmulos. Muchos de ellos han sido excavados a lo largo de la historia, particularmente entre los siglos XVII y XIX, apogeo de arqueólogos entusiastas y piratas, y los únicos que quedaron a salvo (esta vez, sí) fueron los de aquellos propietarios privados que se negaron a talar los árboles que habían crecido encima de ellos. Los restos de estas personas se incineraban o enterraban junto con sus pertenencias.

P1000294Una de las estructuras más famosas y cercanas a Stonehenge que parece un túmulo es la Colina de Silbury (Silbury Hill). Y es que como decíamos Stonehenge está rodeado de yacimientos arqueológicos de su misma época, la Edad del Bronce. Y como tal, forma parte de uno de los Patrimonios de la Humanidad de la UNESCO, el de Stonehenge, Avebury y Sitios relacionados desde 1986.

Se trata de una colina de enorme envergadura, de casi 40 metros de altura, el monumento prehistórico más grande de Europa, construido con arcilla y creta y actualmente cubierto por un herbazal. No se puede acceder al mismo, por lo que pasamos de largo, camino de otro de los yacimientos megalíticos más famosos de Inglaterra, el Círculo de piedras de Avebury.

P1000256

Si volvemos a Bill Bryson nos enteraremos de que la permanencia en el tiempo de Avebury, de Silbury Hill e, indirectamente, de Stonehenge es debida en gran parte a la persona de John Lubbock. Preferido de Darwin en sus últimos años, era el adinerado hijo de un banquero que compartió su tiempo entre la economía, las ciencias naturales y la arqueología. A él se deben conceptos tan variopintos como las vacaciones pagadas que disfrutamos todos, el descubrimiento de familias de ácaros como los Paurópodos, la creación de conceptos como paleolítico o neolítico o la conservación de los monumentos antiguos.

P1000267

En 1872 se enteró de que estaban a punto de derribar una buena parte del Círculo de Piedras de Avebury para construir casas. Así que ni corto ni perezoso se hizo con los terrenos amenazados y, de paso, con Silbury Hill y con West Kennet Long Barrow.

Y como no podía dar más de sí influyó ante el Parlamento para crear la primera ley que defendió estos yacimientos, la Ancient Monuments Protection Act, aprobada en 1882 con la opinión en contra de todos los tories que la veían como un ataque a la propiedad privada.

P1000242Y aquí estamos, en pleno siglo XXI disfrutando de uno de los éxitos de Lubbock, el círculo de piedras de Avebury en todo su esplendor. No es tan pintoresco como Stonehenge, pero es mucho más grande y disperso.

Se halla en la población del mismo nombre, Avebury, en medio de un paisaje realmente encantador de arces y robles, con campiña y casitas inglesas por todos lados y con pequeños monolitos que sustituyen a las piedras desaparecidas antaño (sobre todo en el siglo XVI).

P1000282De acuerdo con la wikipedia, “Avebury es el emplazamiento de un círculo de piedras datado hace más de 5.000 años. Está en el condado inglés de Wiltshire (…)

El monumento está compuesto por varios círculos de piedras. El círculo exterior tiene un diámetro de 335 metros y es el mayor de todos los monumentos prehistóricos encontrados. En origen estaba compuesto por 98 piedras; algunas de ellas pesan más de 40 toneladas. La altura de las piedras va desde los 3,6 a los 4,2 metros. Las pruebas del carbono las han fechado en los años 2800 al 2400 a. C.

P1000249Cerca del centro del monumento hay otros dos círculos de piedras, separados entre sí. El círculo del norte mide 98 metros de diámetro aunque sólo quedan de pie un par de piedras de las que lo componían. (…) El círculo del sur tiene 108 metros de diámetro. Está prácticamente destruido y algunas secciones están ahora entre los edificios del pueblo. Un monolito de 5,5 metros de alto estaba colocado en el centro junto con un alineamiento de pequeñas piedras que se destruyeron en el siglo XVIII.“

Esta imagen, extraída de http://www.avebury-web.co.uk es una  recreación hecha por Alan Sorrell, en 1958 que ayuda a transmitir lo que debería haber representado Avebury hace 5000 años cuando fue construido.

Igual que las piedras de sarsen de Stonhenge, las piedras de Avebury proceden de Marlborough Downs y sobreviven aproximadamente 76 de las más de 600 que tuvieron que existir en su momento. Se cree que hay del orden de 20 enterradas en los terrenos del pueblo.

P1000266Recorrer lo que queda de los círculos de piedra es un verdadero placer, una serie de senderos te llevan a realizar un encantador paseo entre las gigantescas piedras, los árboles, los vallados y las iglesias.

En una iglesia, precisamente, se encuentra el Centro de Interpretación y la tienda de recuerdos del pueblo, un sitio precioso que merece la pena recorrer un buen rato, sobre todo su Iglesia de St. James o pubs como el The Red Lion, el más conocido de la zona (enfrente, por cierto, una tienda de antigüedades bastante interesante).

P1000276 P1000279

Pero este pueblo no sería el que es, en todos los sentidos, sin la participación de Alexander Keiller (1889–1955), un arqueólogo que trató de recuperar el entorno, derribar casas, desenterrar piedras, organizar, en definitiva, la exposición y puesta en valor de Avebury. Y lo hizo, primero, desde sus propios recursos, comprando gran parte de Avebury par luego entregarlo al National Trust de UK. Un museo que lleva su nombre (y que desgraciadamente no tuvimos tiempo de ver) expone los muchos artefactos y objetos que se han hallado en la zona (http://www.english-heritage.org.uk/daysout/properties/avebury-alexander-keiller-museum/).

P1000253Sí tuvimos tiempo de recorrer los círculos de piedra, tratando de dilucidar como aquellos pobladores del actual Wiltshire pudieron transportar y disponer estas inmensas moles de piedra formando agrupaciones y formas. Esta piedra de aquí arriba, denominada “La silla del diablo”, ubicada en la entrada sur del monumento, es una de las más grandes pudiendo alcanzar más de 60 toneladas, aunque las hay de 90. Por cierto, lo de “silla del diablo” se debe al asiento creado por la erosión, que ha generado numerosas leyendas y cuentos en la zona.

Muchas de las piedras desaparecieron por la misma mano que las trajo aquí, la del hombre, que es capaz de lo mejor y de lo peor en cualquier época. Del milagro de construir grandes monumentos en piedra con intenciones posiblemente asociadas al homenaje al sol dador de vida (en una época en la que el transporte no debía ser sencillo, precisamente) a la necesidad de utilizar esas mismas piedras para facilitar la propia vida muchos siglos después de que el sol dejara de significar algo.P1000198De aquellas gentes poco se sabe. Se han encontrado tanto en Stonehenge como en Avebury algunos restos humanos que quizá nos puedan explicar con tiempo las razones que les llevaron a construir tan asombrosas formaciones en una época en la que lo difícil era sobrevivir.